
Dicen quienes conocen bien el sur de Ourense que no se puede entender esta tierra sin subir alguna vez a As Ermitas. Y quizá exageren, pero lo cierto es que el santuario de San Mamede As Ermitas tiene algo que engancha: un conjunto religioso barroco colgado sobre el cañón del río Bibei, en plena comarca de Viana do Bolo y a un paso de A Pobra de Trives. Castaños, robledales, miradores que ponen los pies en el borde… La mezcla de devoción popular, historia y paisaje funciona. En este artículo veremos quién fue el santo que da nombre al lugar, qué tesoros guarda su capilla principal y qué otras figuras se veneran en las ermitas del recinto. Con eso, tu visita sale completa.
San Mamede As Ermitas: quién fue el santo titular del santuario
San Mamede (San Mamés en castellano) fue un mártir cristiano del siglo III, nacido en tiempos de las persecuciones romanas bajo los emperadores Aureliano y Diocleciano. La tradición cuenta que era hijo de nobles y que quedó huérfano siendo muy niño. Lo crió una matrona cristiana, y fue ella quien le transmitió la fe. Después, lo de siempre en estas historias de mártires: la denuncia, los tormentos, la insistencia. La leyenda asegura que sobrevivió milagrosamente a las llamas y a las fieras antes de morir decapitado. Su culto prendió con fuerza en Galicia, donde son muchas las parroquias y lugares que llevan su nombre.
En As Ermitas se le venera como patrón y protector, y su festividad cae el 17 de agosto. Ese día se concentra la romería más importante del santuario. Durante siglos los peregrinos acudieron a él con promesas y ofrendas, pidiendo protección frente a peligros y enfermedades. Un consejo práctico, si te interesa la experiencia en pleno: planifica la visita en torno a la festividad de agosto. Aunque la romería de primavera también atrae a buena cantidad de fieles y curiosos.
La capilla de San Mamede: historia y patrimonio barroco
Las raíces del santuario se pierden, según la tradición, en ermitas primitivas de origen templario. Lo que hoy contemplamos, sin embargo, es fruto de la expansión barroca de los siglos XVII y XVIII. La capilla mayor, dedicada a San Mamede, es el corazón espiritual del recinto. Conserva una notable imagen del santo, vestida con los atributos de mártir, y rodeada de un programa decorativo barroco de esos que ya no se hacen.
¿Qué merece la pena mirar con detalle? Esto:
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Hosting WordPress →- El retablo barroco que preside la capilla, con tallas doradas y policromadas de gran calidad artística.
- La imagen de San Mamede, centro de la devoción popular y de las ofrendas de los romeros.
- Los exvotos y ofrendas acumulados durante siglos. Cada uno cuenta algo; juntos cuentan generaciones enteras de peregrinos.
- El balcón-mirador del santuario, esa plataforma escalonada sobre la fachada que regala unas vistas del cañón del Bibei de las que cuesta apartarse.
Un apunte útil. El santuario permanece abierto de forma continua casi en su totalidad, pero si quieres recorrer el interior de las capillas con calma, mejor acercarte por la mañana o preguntar en el hostal del santuario; allí te informan de horarios y misas sin problema.
Los otros santos venerados en las capillas del santuario
El nombre de As Ermitas no es casualidad. Se trata de varias capillas dispuestas en torno a un patio central, cada una con su devoción. Junto a la capilla mayor de San Mamede destacan la dedicada a San Roque, invocado contra las epidemias, y la de la Virgen de las Nieves, de gran arraigo mariano en la zona. También se veneran imágenes vinculadas a la Pasión de Cristo, de modo que el conjunto funciona casi como un pequeño Calvario: el peregrino recorre, capilla a capilla, un itinerario devocional completo.
Entrar en estas ermitas es, en el fondo, asomarse a siglos de fe popular gallega. Tómate tu tiempo en cada una. Observa los retablos, las tallas, los detalles de romería. Y luego levanta la vista hacia fuera: el paisaje del Bibei es también una obra maestra.
Romerías y tradiciones populares en honor a los santos
Si algo mantiene vivo San Mamede As Ermitaas, son sus romerías. La más conocida es la de San Mamede, el 17 de agosto. Ese día suben vecinos de Chandrexa de Queixa, de Manzaneda, de O Bolo y de aldeas vecinas, caminando en procesión hasta el santuario con estandartes y la imagen del santo al son de las gaitas. La jornada suele terminar con misa solemne, verbena y una comida compartida al aire libre. Como manda la tradición gallega, vaya.
Hay más fechas. La festividad de Santa Lucía, por ejemplo, a la que se encomiendan quienes padecen afecciones de la vista. Y las celebraciones marianas junto a la imagen de la Virgen. También sigue viva la costumbre de las ofrendas: ceras, exvotos y flores que los fieles dejan en las capillas en agradecimiento por favores recibidos. Algunos llevan décadas cumpliendo con ello.
- Consejo: si quieres ver el santuario en su esplendor popular, planifica la visita en torno al 17 de agosto. Eso sí, encontrarás mucha más gente.
- Fuera de romería, el silencio del lugar es absoluto y deja contemplar las capillas con calma.
- Respeta siempre los objetos devocionales. No retires ofrendas de los altares.
Cómo llegar y cuándo visitar el santuario
El santuario está en la parroquia de San Mamede, en el municipio de Chandrexa de Queixa, al sur de la provincia de Ourense. La carretera que sube desde el valle del Bibei es estrecha y sinuosa, aunque se encuentra en buen estado. Las vistas durante el trayecto compensan cada curva, créeme.
Accesos principales
- Desde Ourense: tomar la OU-536 en dirección a A Gudiña y desviarse hacia Chandrexa de Queixa; el desvío al santuario está señalizado a pocos kilómetros de la villa.
- Desde Valdeorras: por la N-120 hasta O Barco de Valdeorras y continuar por la carretera de Manzaneda, atravesando paisajes de montaña de una belleza considerable.
- A pie: existen rutas de senderismo que enlazan el santuario con aldeas cercanas, ideales para quien prefiera el contacto directo con el entorno.
En cuanto a los horarios, el recinto suele estar abierto todo el día. La iglesia principal, sin embargo, puede permanecer cerrada fuera de los cultos. Lo más práctico es consultar con el Ayuntamiento de Chandrexa de Queixa o con la parroquia antes de ir, sobre todo en invierno, cuando la nieve puede complicar el acceso a la cota más alta del monte.
Un aviso práctico: lleva calzado cómodo, agua y algo de abrigo incluso en verano, porque la altitud refresca al atardecer. No hay bar ni establecimiento alguno en el recinto, así que si piensas pasar el día, organiza bien la comida.
Conclusión: un patrimonio de fe entre los cañones del Bibei
San Mamede As Ermitas no es solo un conjunto de capillas barrocas. Es la síntesis entre la fe popular gallega y la monumentalidad de la naturaleza. El silencio de las ermitas dialoga con el rugido del Bibei en el fondo del cañón, y cada piedra del santuario guarda siglos de romerías, promesas y tradiciones que se han ido transmitiendo de generación en generación.
Visitar este lugar es hacer un doble viaje: hacia dentro, por la historia espiritual de la Galicia rural, y hacia fuera, por uno de los paisajes más sobrecogedores del sur ourensano. Da igual si acudes en plena romería de agosto, rodeado de gaitas y estandartes, o en una mañana de niebla donde solo se oye el viento entre los castaños: el santuario deja huella. Un patrimonio de fe que merece ser descubierto, respetado y compartido.
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