Vía Crucis

Su construcción se inspira con arreglo al de Braga (Buen Jesús del Monte de Braga en Portugal) , de hecho el administrador D. Domingo José Rodriguez Blanco al que se le debe esta obra, visita el lugar para tomar medidas y tomarlo como ejemplo para realizar el del Santuario de las Ermitas.

Consta esta Vía Crucis de quince estaciones; comenzando en el atrio las cuatro primeras estaciones, la primera y la cuarta en los extremos del primer nivel de la casa de la administración y la segunda y la tercera en los cubos llamados cenadores situados a ambos lados del pórtico, las restantes se van distribuyendo a lo largo del pueblo por el camino denominado “del desierto” hasta llegar a la decimoquinta estación (la resurrección) que se sitúa en el crucero o llano de la Resurrección. Esta Vía Crucis se sigue realizando el Viernes Santo por la mañana y así de este modo le permite al fiel revivir los pasos de Jesús en la vía Dolorosa hasta el Calvario y culminando con la Resurrección. Cada capilla es de granito están abovedadas en su mayor parte y cada una de ellas contiene en su interior conjuntos escultóricos de madera policromada representando cada paso o estación; a excepción de la quinta estación que debido él un desprendimiento no contiene imágenes.

Fuente de A Dormiñona. Situada en el camino por el que discurren las estaciones del Vía Crucis al lado de la séptima Fuente está datada en el siglo dieciocho. Es de forma cuadrada tiene un valor simbólico, presenta un relieve de doncella dormida apoyada su cabeza sobre su mano derecha, junto al agua con su cántaro aún sin llenar. El sentido religioso de esta fuente se constata por la presencia del escudo mariano con lo que nos indica un agua santa; coronada esta fuente por otra moza a modo de cariátide que lleva sobre su cabeza un cántaro.