
Quien visita las pueblos con encanto cerca de As Ermitas acaba descubriendo algo: este santuario barroco, medio excavado en la roca del cañón del Bibei, no es el final del viaje. Es el principio. Hay una comarca entera al sur de Ourense esperando ahí fuera, con montaña, aguas termales, arquitectura de piedra y la Ribeira Sacra a un paso. Si ya te asomaste al balcón del monasterio (y las piernas aún te tiemblan un poco, es normal) o recorriste el Vía Crucis entre capillas rupestres, sigue leyendo. En esta primera parte de la guía te presento el santuario como punto de partida y tres localidades que, en mi opinión, no puedes saltarte: A Pobra de Trives, Chandrexa de Queixa y Castro Caldelas.
As Ermitas: punto de partida en el cañón del Bibei
El Santuario de As Ermitas, en el municipio de Chandrexa de Queixa, es mucho más que una parada espiritual. Es, sencillamente, el mejor mirador sobre uno de los paisajes más sobrecogedores de Galicia. Sus capillas barrocas del siglo XVIII —destaca la de San Donato, con esa escalera tallada directamente en la roca— se asoman a un desfiladero donde el Bibei ha abierto paredes de más de 400 metros. Cuatrocientos. Antes de lanzarte a la ruta por los pueblos, dale al recinto una mañana entera. Mínimo.
- Horarios orientativos: el santuario suele estar abierto de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00; en invierno conviene confirmar, porque a veces cambian los horarios.
- Acceso: desde A Pobra de Trivas se llega en unos 25 minutos por la OU-622 y carreteras locales bien señalizadas. El último tramo es estrecho, aunque asfaltado.
- Consejo: sube al balcón de Galicia a primera hora. Cuando la niebla del cañón todavía no se ha disipado, las vistas rozan lo irreal.
Lleva calzado cómodo si piensas bajar por los senderos que bordean el cañón. Y la cámara, siempre. Cada curva del Bibei regala una estampa distinta; no hay dos iguales.
Pueblos con encanto cerca de As Ermitas: ¿cuáles merecen la pena?
En un radio de apenas 30 kilómetros alrededor del santuario se concentran localidades que resumen lo mejor de la Ourense rural: patrimonio, termas, buena mesa y naturaleza en estado puro. Esta es mi selección:
- A Pobra de Trives: la capital comarcal, con su ambiente termal y su aire de villa de montaña.
- Castro Caldelas: su castillo medieval domina el cañón del Sil, y el casco histórico está rehabilitado con mucho gusto.
- Chandrexa de Queixa: el propio municipio del santuario, con aldeas de arquitectura tradicional y las puertas del parque natural Montes Invernadeiro al lado.
Tip práctico: la mejor época para recorrer estos pueblos es la primavera y el otoño. En verano, reserva alojamiento con antelación: la comarca recibe a mucha gente que viene buscando las termas y las playas fluviales del Bibei y el Sil.
¿Necesitas hosting para tu web?
Hosting rápido y seguro en España desde 2,95€/mes. Soporte 24/7 en español.
Ver planes de hosting →Cada destino merece al menos medio día. Y todos se conectan sin problema por carretera desde As Ermitas.
A Pobra de Trives: montaña, gastronomía y aguas termales
A Pobra de Trives es la villa de referencia de la comarca y una parada imprescindible. Está a unos 700 metros de altitud, y se nota al salir del coche: aire de villa serrana, casco histórico con pazos y caserones blasonados, la iglesia de San Nicolás… Y sobre todo, su tradición termal. El balneario de Trives, en las inmediaciones, aprovecha aguas mineromedicinales que ya se usaban en época romana. Dos mil años de_clients no es poca cosa.
Y luego está la mesa. Merece capítulo aparte, de verdad. La comarca es cuna de la IXP Cordero de Trives y de la castaña de Trives, con fiesta declarada de Interés Turístico. En los restaurantes de la villa sirven platos contundentes de montaña: carne ao caldeiro, lacón con grelos, empanada de xoubas y, cuando toca, los magostos castañeiros.
- Qué hacer: pasear por la Alameda, visitar el balneario, recorrer los molinos del río Navea y hacer senderismo por la ruta da Auga.
- Distancia desde As Ermitas: unos 20 km (25 minutos en coche).
- Imprescindible: el cordero asado en uno de los asadores locales. Acompáñalo de un tinto de la Ribeira Sacra y no habrá discusión posible.
Con A Pobra de Trives como base, tienes la comarca entera al alcance. En la segunda parte de esta guía seguimos el viaje hacia Castro Caldelas y las aldeas de Chandrexa de Queixa.
Chandrexa de Queija: naturaleza y silencio rural
Hay sitios donde el reloj parece haberse detenido. Chandrexa de Queixa es uno de ellos. Esta pequeña parroquia, repartida en aldeas de piedra y pizarra como Requeixo o Parada de Sil Oriental, se asienta sobre una meseta elevada y rodeada de robledales y castañares. No vengas buscando monumentos ni bares con terraza, porque no los hay. Lo que se viene a buscar aquí es otra cosa: el silencio, los caminos empedrados, un paisaje que cambia por completo según la época del año, de la niebla invernal al dorado de la castaña en octubre.
Qué hacer en Chandrexa
- Rutas de senderismo: desde las aldeas salen senderos señalizados hacia el alto Bibei y hacia miradores sobre el valle. Perfectas para una caminata de mañana.
- Arquitectura tradicional: mira hacia arriba y hacia los detalles: hórreos de piedra, fuentes comunales, casas de labranza con solana de madera.
- Observación de fauna: corzos, jabalíes, aves rapaces. Si te va la ornitología, no olvides los prismáticos.
Un consejo práctico, y no es menor: en las aldeas apenas hay servicios. Lleva agua y reposta combustible en Castro Caldelas o A Pobra de Trives antes de meterte en la zona. La carretera OU-622 enlaza con Castro Caldelas en unos veinte minutos, sinuosa pero bien asfaltada.
Quiroga: historia, castañas y la Ribeira Sacra
Bajamos ahora hacia el sureste, donde el cañón del Sil se abre en toda su magnitud. Quiroga es la puerta gallega de la Ribeira Sacra por esta vertiente, y de los pueblos con identidad más clara que vas a encontrar: villa histórica, casco antiguo de callejas empinadas, portadas medievales y la iglesia de San Salvador como referencia patrimonial.
Pero si hay una seña de identidad, esa es la castaña. Quiroga se proclama capital castañera de Galicia, y en noviembre lo celebra con una fiesta declarada de Interés Turístico: degustaciones, mercadillo, actos alrededor de un fruto que ha sostenido la economía rural durante siglos. Si puedes elegir fechas, ven en otoño. Los castañares en color y los castaños centenarios del entorno de A Pena Coraxe justifican el viaje por sí solos.
Imprescindibles en Quiroga
- Recorrer el casco histórico a pie, subiendo hacia la iglesia de San Salvador y sus casas solariegas.
- Probar la castaña asada y los productos locales, incluidos los vinos de la D.O. Ribeira Sacra.
- Acercarse al cañón del Sil: los miradores y el embalse de Santo Estevo quedan a pocos minutos en coche.
- Visitar, de camino, el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, una de las joyas de la Ribeira Sacra.
Desde As Ermitas, Quiroga queda a unos 45-50 minutos por la OU-536, pasando por A Pobra de Trives. Ruta escénica, de las que merecen hacerse despacio y con paradas en los miradores del Bibei.
Conclusión: planifica tu escapada por la comarca del Bibei
A Pobra de Trives, Chandrexa de Queixa y Quiroga, junto al propio santuario de As Ermitas, dibujan un itinerario redondo para conocer una Galicia profunda y auténtica: barroco escondido en la roca, cañones fluviales de vértigo, gastronomía de temporada y aldeas donde el tiempo corre a otro ritmo. Y todo, curiosamente, a menos de una hora de distancia entre los distintos puntos.
Consejos finales para tu viaje
- Mejor época: primavera para las rutas a pie; otoño para castañas, viñedos en color y fiestas gastronómicas.
- Transporte: el coche es imprescindible. Las carreteras comarcales son bonitas pero sinuosas, así que calcula tiempos con generosidad.
- Duración: un fin de semana largo (2-3 días) da de sobra para visitar el santuario con calma, hacer alguna ruta de senderismo y recorrer los pueblos sin prisas.
- Calzado y ropa: botas cómodas y chubasquero. El clima de montaña cambia rápido, más de lo que uno espera.
Vayas por fe, por paisaje o por buena mesa, la comarca del Bibei te recibe con la hospitalidad de siempre. Empieza la ruta en As Ermitas, deja que el cañón te marque el camino y guarda un hueco en la mochila para las castañas. Este rincón de la Ribeira Sacra tiene el don de quedarse en la memoria de quien lo visita.
Te puede interesar:
Soltia Hosting — Hosting, email y dominios
Noticias de Galicia — Galicia Universal — periódico digital