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Si andas buscando qué hacer en Trives durante un fin de semana, la respuesta tiene nombre propio: el Santuario de As Ermitas. Este monasterio barroco, excavado en la roca viva de un cañón impresionante del río Bibei, es mucho más que una visita puntual. Funciona, más bien, como base perfecta desde la que explorar una de las comarcas más sorprendentes —y menos conocidas— de la Galicia interior. Aquí te propongo un itinerario de dos días que combina patrimonio, espiritualidad, paisaje y gastronomía, con el santuario como punto de partida y también de regreso.
Por qué elegir Trives y el Santuario de As Ermitas como base
La comarca de Trives, en el sur de la provincia de Ourense, concentra en pocos kilómetros una densidad de atractivos difícil de igualar: montañas que superan los 1.500 metros en la sierra de Invernadoiro, ríos esculpidos en gargantas de perfil vertiginoso, aldeas de arquitectura tradicional y villas con siglos de historia a la espalda. Dormir cerca del Santuario de As Ermitas te coloca en el corazón geográfico de todo eso.
Hay algo más. La zona disfruta de un microclima que la hace viable casi todo el año. En otoño los castaños y robledales se encienden de ocres y rojizos. En invierno, la niebla que se queda atrapada en el cañón del Bibei crea escenas de una belleza que sorprende incluso a quien ya las conoce. Y en verano, las temperaturas son más suaves que en el fondo de las Rías o en las ciudades.
Otras ventajas prácticas de tomar el santuario como centro de operaciones:
- Ubicación estratégica: A Pobra de Trives, la capital comarcal con todos los servicios, está a menos de 15 minutos en coche.
- Sosiego: es un entorno de silencio y espiritualidad, ideal para desconectar de verdad. Nada de ruido, ni apenas tráfico.
- Accesos: se llega cómodamente desde Ourense capital por la OU-536 en torno a una hora, y desde el interior de Pontevedra por la carretera de Cinfaes o la conexión con la N-120.
Día 1: el Santuario de As Ermitas y el cañón del Bibei
Dedica la mañana completa al conjunto monástico. El santuario, que nació de una ermita medieval y adoptó su forma actual durante el barroco de los siglos XVII y XVIII, se integra en la pared rocosa del cañón de una manera que cuesta explicar con palabras. La escalinata monumental, las capillas excavadas en la peña y el mirador natural sobre el Bibei —con vistas al desfiladero que quitan el hipo— son paradas obligadas.
Consejos para la visita
- Ve a primera hora de la mañana: la luz lateral del sol sobre el cañón es la mejor para la fotografía.
- Calzado cómodo, sin discusión: los accesos y las escaleras tienen tramos empinados e irregulares.
- Respeta el carácter religioso del lugar. Silencio en los espacios de culto, y si quieres asistir a misa, consulta antes los horarios.
Por la tarde, recorre parte del cañón del Bibei. Una opción excelente es el tramo entre el santuario y el puente romano de A Cigarrosa, en el vecino A Mezquita de Trives, uno de los puentes de origen romano mejor conservados de Galicia. Si prefieres caminar, existe una ruta señalizada que bordea el desfiladero y permite contemplar la obra del río desde distintos puntos de vista. ¿Cuál elegir? Depende del tiempo y de las piernas, la verdad.
Y termina el día con una cena en la comarca, donde no deben faltar la ternera gallega, el lacón con grelos, los pescados de río y los vinos de la Ribeira Sacra y de Valdeorras, ambas denominaciones a un paso.
Día 2: A Pobra de Trives, villas y miradores de la comarca
El segundo día va de núcleos de población y de miradores que coronan la comarca. Empieza en A Pobra de Trives, villa de trazado medieval con soportales, casas blasonadas y un patrimonio civil que merece atención tranquila. Pasea por el casco histórico, visita la iglesia parroquial y detente en alguna tienda local a probar los embutidos y el queso de la zona. Sin prisa.
Por la tarde, elige entre estas excursiones cortas, todas a menos de 30 minutos en coche:
- Castañedo y aldeas tradicionales: pueblos como Sobrado o Cotarós conservan hórreos, pazos y arquitectura popular de gran valor.
- Miradores de altura: los puntos elevados de la sierra ofrecen panorámicas sobre el cañón del Bibei y, en días claros, hacia la Sierra de Invernadoiro.
- Patin, Manzaneda y entorno: la vecina comarca de Manzaneda, con su estación de montaña, añade opciones de senderismo en verano y de nieve en invierno.
Antes de regresar, sube de nuevo al santuario al atardecer. El vuelo de las aves sobre el cañón, la luz de poniente sobre la piedra. Pocas despedidas mejores para un fin de semana en Trives.
Rutas de senderismo y naturaleza cerca de Trives
Quien viene a Trives buscando naturaleza no se va defraudado. Y el Santuario de As Ermitas, la verdad, es un punto de partida que no tiene desperdicio. La opción más sencilla es subir por la propia carretera, empinada ella. Pero si te apetece caminar, el antiguo camino de peregrinos es otra cosa: serpentea entre castaños centenarios, apenas 45 minutos desde A Pobra de Trives, con una pendiente que se hace notar y unas vistas sobre el cañón del Bibei que, creedme, pagan el esfuerzo de sobra.
Cerca está la Serra da Manzaneda, declarada ZEPA y Lugar de Importancia Comunitaria. Hay varias opciones, algunas exigentes:
- Subida al Coto do Novillo (1.639 m): la cumbre más alta de la sierra. En días despejados se llegan a ver los Ancares y la Serra do Courel. Cuenta unas tres horas de ascenso desde Campobecerros.
- Ruta da Auga en Chandrexa de Queixa: suave, familiar, siguiendo cursos de agua entre bosques de ribera. Ideal para el verano.
- Sendero del Bibei en Larouco: un tramo de bajada hacia el río donde se contemplan de cerca los muros de piedra en seco y los antiguos molinos.
Un consejo, y no es menor: en invierno Manzaneda acumula nieve con frecuencia, así que llevad calzado adecuado y consultad el estado de las pistas antes de salir. En verano, madrugad. La sierra apenas ofrece sombra y el sol del mediodía castiga.
Gastronomía y alojamiento: consejos prácticos para tu escapada
Ninguna escapada a Trives está completa sin sentarse a la mesa. La comarca presume de una cocina montañesa contundente, de producto y poco disimulo: el ternero de Trives, con indicación geográfica protegida Ternera Gallega, es la estrella, y en A Pobra de Trives hay varios restaurantes donde probarlo a la brasa o en caldereta. Tampoco os marchéis sin la empanada de lacón, el lacón con grelos en temporada de fabrico y los dulces artesanos de la zona. Las castañas confitadas, en otoño, son una pasada.
Para beber, los vinos de la Ribeira Sacra y un aguardiente de hierbas casero cierran cualquier comida con dignidad. Y si viajáis en febrero, la Festa do Calderete de Trives es excusa más que suficiente para volver.
¿Y dónde dormir? La oferta se concentra en A Pobra de Trives: casas rurales de piedra rehabilitadas, hoteles rurales con encanto y apartamentos turísticos cuyos precios suelen moverse entre los 50 y los 90 euros la noche. Mi recomendación es reservar con antelación si vuestra visita coincide con fines de semana de Semana Santa, puentes o la romería del Cristo de As Ermitas en septiembre. Dormir en la villa lo pone todo fácil: cenas tranquilas y amaneceres en el santuario, a diez minutos en coche por la OU-622.
Qué hacer en Trives: conclusión y planificación de tu visita
Trives demuestra que los grandes destinos no siempre están en las rutas más transitadas. Un fin de semana con el Santuario de As Ermitas como base combina patrimonio barroco, paisajes dramáticos sobre el cañón del Bibei, senderismo de altura en Manzaneda y una gastronomía que honra la tradición. Pocas zonas de Galicia ofrecen tanta diversidad en tan poco radio de acción.
A la hora de planificar, tened estos puntos en cuenta:
- Mejor época: primavera y otoño para caminar; invierno si buscáis nieve en Manzaneda; septiembre para la romería.
- Cómo llegar: desde Ourense por la OU-536 y la OU-622, aproximadamente una hora de coche.
- Duración recomendada: dos días completos para el santuario, la villa y una ruta de sierra.
- No olvidéis: calzado cómodo, cámara para el mirador del santuario y hambre. Mucha hambre.
Vengáis por fe, por la montaña o simplemente por el silencio, Trives os recibirá como se reciben las cosas auténticas: sin artificios y con carácter. Empacad ligero, madrugad y dejad que el Bibei haga el resto.
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