
La campana perdida de As Ermitas: una leyenda que respira entre las rocas del Bibei
Hay sitios donde la leyenda y el paisaje ya no se distinguen. Por mucho que uno lo intente. El Santuario de As Ermitas, clavado en el cañón del Bibei, al sur de Ourense, es uno de esos. Y entre su barroco, sus escaleras picadas en la roca y esos balcones que se asoman al vacío, lleva siglos circulando el misterio de la campana perdida de As Ermitas: una campana de oro y plata que, según la tradición, jamás volvió a sonar.
¿Cuál es la historia de la campana perdida?
Las versiones cambian, claro. Pasa con toda tradición oral que aguanta generaciones. Pero el corazón del relato es siempre el mismo: en tiempos de la expansión musulmana en la Península, hacia el siglo VIII, los monjes o ermitaños que vivían en estos riscos sobre el Bibei decidieron esconder su campana para salvarla del saqueo. Y no era una campana cualquiera. La leyenda asegura que estaba fundida con oro y plata, fruto de las limosnas de los fieles, y que su tañído llegaba —dicen— hasta la otra orilla del Sil.
Los monjes la bajaron al fondo del cañón y la ocultaron. Unos cuentan que en una cueva sellada en la pared del desfiladero; otros, que sumergida en las aguas del Bibei, en un remanso hondo que los lugareños llaman el Pozo da Campá. Después, la tradición cuenta que quienes la escondieron murieron sin revelar el secreto. O que la señal para encontrarla se perdió para siempre. Nadie lo sabe.
Las tres variantes más populares de la leyenda
- La campana del pozo: descansa en el fondo del Bibei y, en las noches de San Xoán, cuando el agua baja clara y la luna está en su punto, se dice que se oyen sus campanadas bajo el agua. Sordas. Melancólicas. Como un latido de piedra.
- La cueva inaccesible: está escondida en una gruta de la pared del cañón, visible solo unos días al año, cuando el sol da de lleno en la grieta exacta. Muchos lo han intentado. Ninguno ha vuelto con ella.
- El castigo de la avaricia: la versión más moralizante cuenta que un vecino de la zona intentó robarla y, al arrastrarla, la campana se soltó y rodó al río, arrastrándolo con ella. Desde entonces, solo se deja ver por corazones limpios.
¿Existe alguna base histórica detrás del mito?
Como casi todas las leyendas de tesoros eclesiásticos gallegos, la del Pozo da Campá tiene raíces históricas verosímiles. La presencia eremítica en el valle del Bibei está documentada desde la Alta Edad Media, y la región fue zona de paso e influencia sueva y visigoda. Es plausible que comunidades monásticas primitivas ocultaran bienes ante las incursiones que asolaron Galicia entre los siglos VIII y X.
El santuario actual, con su llamativa fachada churrigueresca del siglo XVIII, se levantó sobre un núcleo eremítico anterior, cuando varios anacoretas vivían en cuevas y abrigos naturales de la ladera. Esa continuidad de culto —más de mil años— es la que alimenta historias como esta. Cuando un lugar sagrado se mantiene vivo tanto tiempo, la memoria popular deposita en él sus tesoros y sus misterios. Es casi inevitable.
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Hosting WordPress →El santuario de As Ermitas: mucho más que una leyenda
Venir a buscar la campana perdida es una excusa perfecta para descubrir uno de los conjuntos barrocos más singulares de Galicia. El santuario, declarado Bien de Interés Cultural, destaca por su arquitectura adaptada al acantilado: una escalinata monumental, balconadas y pasarelas de piedra que se asoman al vértigo, y una serie de ermidas y capillas que jalonan la ladera.
Qué no te puedes perder en la visita
- La fachada-retablo de la iglesia principal, un ejemplo vibrantemente decorado del barroco gallego.
- Los balcones sobre el cañón, con vistas vertiginosas al Bibei y a la garganta. Al atardecer, especialmente.
- El vía crucis que recorre la ladera entre cipreses y peñascos, con sus capillas dispersas entre la roca.
- La cueva y las ermidas menores, donde aún se percibe el espíritu de los antiguos ermitaños, protagonistas de la leyenda.
Cómo llegar al Santuario de As Ermitas
El santuario está en el municipio de Castrelo do Val, muy cerca del límite con A Mezquita y a unos 30 kilómetros de Verín, en el sureste ourensano.
- Desde Ourense: carretera N-525 dirección Verín (aprox. 45-50 minutos), desviándose después hacia Castrelo do Val y siguiendo la señalización local hasta As Ermitas.
- Desde Portugal o A Gudiña: el acceso por la N-525 o la A-52 hasta la salida de Vila de Verín es la opción más cómoda.
- En coche hasta la puerta: hay aparcamiento junto al recinto, aunque en las fiestas patronales conviene llegar temprano.
Rutas de senderismo cerca de la leyenda
Si quieres buscar tú mismo el Pozo da Campá (con la debida prudencia, y sin caer en la avaricia del maleado), la zona ofrece alternativas magníficas:
- Ruta del Cañón del Bibei: tramos de antigua calzada romana (la Vía Nova que unía Braga con Astorga) con miliarios y puentes históricos como el de A Cigarrosa.
- Subida al Monte Castelo do Faro: mirador natural sobre el valle, con restos de fortificaciones y vistas al sistema montañoso que separa Galicia de Portugal.
- Termo de O Muiño en Oímbra o los baños de Villasbuenas: para rematar la jornada con las aguas termales tan abundantes en esta comarca de Verín.
Otras leyendas y tradiciones del valle del Bibei
La campana no está sola en el imaginario de la comarca. El valle está sembrado de mouras encantadas, castros con tesoros y puentes construidos con ayuda del diablo, motivos recurrentes del folclore gallego. En las noches de verano los vecinos aún hablan de luces en la orilla del río, de tañidos lejanos que nadie logra localizar. ¿Fanatismo? ¿Eco del viento entre las gargantas? ¿O acaso la propia campana, recordándonos que sigue esperando? Cada visitante saca su propia conclusión.
Preguntas frecuentes sobre la campana perdida de As Ermitas
¿Se ha buscado la campana de verdad? Sí. A lo largo de los siglos ha habido búsquedas más o menos serias, tanto en el cauce del Bibei como en cuevas del cañón, pero nunca se ha hallado rastro alguno de ella.
¿Se puede visitar el santuario libremente? El recinto exterior y las pasarelas son de acceso libre todos los días; conviene confirmar los horarios de misas y del interior de la iglesia, especialmente fuera de temporada alta.
¿Hay alguna festividad especial? Las fiestas patronales, alrededor de principios de septiembre, concentran romerías, misas y actos tradicionales. Son el mejor momento para sentir la dimensión popular del santuario.
Conclusión: un misterio que da sentido al viaje
Quizá la campana perdida de As Ermitas nunca existió. Quizá siga ahí, dormida bajo las aguas oscuras del Bibei, esperando a que alguien la despierte. Lo cierto es que su leyenda cumple la función más noble de los relatos populares: hacernos mirar el paisaje con otros ojos. Cuando te asomes a los balcones del santuario y escuches el rugido del río en el fondo del cañón, difícilmente pensarás que aquel sonido es solo agua. La historia, el barroco más audaz de Galicia y la naturaleza desbordante de la comarca de Verín se dan la mano en este rincón ourensano único. Visita As Ermitas, recorre sus escaleras talladas en la roca, escucha el viento y el agua… y juzga tú mismo si, entre las peñas del Bibei, todavía resuenan unas campanadas que nadie ha podido explicar.
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