Flora y fauna Santuario As Ermitas

Flora y fauna Santuario As Ermitas

Un oasis de biodiversidad en el corazón de Galicia

La flora y fauna As Ermitas son uno de esos tesoros que la Ribeira Sacra guarda celosamente. Aquí, el Santuario se asoma a un cañón fluvial que funciona como un auténtico corredor biológico, permitiendo que ecosistemas únicos echen raíces en el sur de Ourense. Olvidaos por un momento del turismo religioso. Esto es un aula de naturaleza al aire libre donde la geología más abrupta choca con ese verdor atlántico y con la sequedad propia del clima mediterráneo.

Al llegar, uno no solo tropieza con el silencio espiritual de las piedras barrocas, sino con el murmullo constante de un entorno que late. Desde las alturas donde mandan las águilas hasta el fondo del valle, el agua del Bibei va modelando la roca con paciencia. La naturaleza se expresa aquí con una fuerza que atrapa. Haced un recorrido naturalista con nosotros: descubrid qué especies habitan este santuario y cómo observarlas sin molestar su hábitat.

La flora: El bosque y la ribera en armonía

Lo que crece alrededor del Santuario de As Ermitas no es casualidad; es el resultado de un microclima muy especial. Las paredes verticales del cañón frenan los vientos más duros y crean un ambiente de humedad perfecto para que los bosques crezcan densos y variados. Aquí, el robledal galaico es el rey indiscutible.

El Robledal y las “carballeiras”

Las laderas mirando al norte y los fondos de vagada están vestidos de robles espectaculares (Quercus robur). Estas carballeiras, sagradas para la cultura celta y tan presentes en la tradición gallega, forman un dosel que filtra la luz del sol. El resultado es un ambiente umbrío, fresco, incluso en pleno julio. Bajo su sombra se extiende un manto de helechos comunes (Pteridium aquilinum), musgos y líquenes que cubren las piedras milenarias, dándole esa textura húmeda y antigua que define al bosque atlántico.

Junto al roble, se ven ejemplares de castaño (Castanea sativa), un árbol fundamental para la economía rural de antaño, cuyos frutos recogían los monjes. En las zonas más altas, expuestas al sol y con un suelo rocoso y superficial, aparecen especies más duras como el enebro (Juniperus communis) y la madroña (Arbutus unedo), que ponen ese toque de color rojo en otoño con sus frutos.

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La vegetación de ribera

Si bajamos hacia el lecho del río Bibei, el paisaje cambia de golpe. La humedad de la tierra propicia el bosque en galería. Aquí, los sauces (Salix sp.) y los alisos (Alnus glutinosa) hunden sus raíces en el terreno fresco, estabilizando las orillas y protegiendo el cauce cuando crece el nivel del agua. Son vitales para la salud del río. Sus hojas acaban alimentando a los insectos acuáticos que, a su vez, sirven de comida a los peces. En primavera, la ribera se mancha de blanco con la floración de los arraclanes (Frangula alnus) y de un amarillo intenso con las mimbreras.

La fauna: Habitantes del cielo y la roca

La forma del cañón, con sus cantiles inaccesibles y esa vegetación espesa, ofrece refugio y comida a una fauna variada. La flora y fauna As Ermitas destacan, sobre todo, por las aves rupícolas y los mamíferos forestales que encuentran en la soledad del lugar un hábitat prácticamente intocado.

Aves rapaces y señores del aire

Si levantamos la vista hacia los cielos limpios de Ourense, es fácil quedarse mirando el vuelo del buitre leonado (Gyps fulvus). Son enormes; con una envergadura que puede superar los 2,5 metros, usan las corrientes térmicas de las paredes del cañón para planear sin apenas esfuerzo. El ruido de sus alas al batir contra el aire es algo que no se olvida la primera vez que se oye.

Compartiendo el cielo, a veces se ve al águila real (Aquila chrysaetos), aunque es más esquiva y discreta. En las zonas de matorral abierto y roquedos, el halcón peregrino (Falco peregrinus) —el ave más rápida del mundo— caza con una precisión pasmosa. Para quien tenga paciencia, las paredes verticales del santuario también desvelan la presencia del vencejo real y el avión roquero, que crían en las grietas de la propia piedra del monasterio y de los acantilados de alrededor.

Mamíferos del bosque mediterráneo

El matorral y el bosque denso protegen a mamíferos de mayor tamaño. El jabalí (Sus scrofa) es el inquilino más ruidoso y abundante, encargado de remover la tierra buscando tubérculos y raíces. Verlos de día es difícil, pero sus huellas y los barrocos en los caminos delatan su actividad nocturna.

Con algo de suerte, sobre todo al amanecer o al atardecer, se puede divisar al corzo (Capreolus capreolus), un ciervo pequeño y muy elegante que se mueve con sigilo entre los robles. También viven aquí carnívoros como la garduña (Martes foina) y el zorro (Vulpes vulpes), adaptados a convivir con el entorno humano aunque, eso sí, sin perder su desconfianza natural.

El río Bibei: Eje vital del ecosistema

Entender la biodiversidad de este lugar sin hablar del agua es imposible. El río Bibei es uno de los mejor conservados de Galicia y destaca por la calidad de sus aguas. Esto permite que vivan aquí especies ictícolas de mucho valor ecológico, como la trucha común (Salmo trutta) y, en los tramos más altos y oxigenados, el desmán ibérico. Es un pequeño mamífero acuático, un fósil viviente que solo aparece donde el medioambiente está limpio.

En verano, libélulas y caballitos del diablo revolotean sobre la superficie, mientras que las ranas y salamandras buscan refugio en las charcas que forman los meandros del río. El sonido del agua, chocando contra las grandes losas de granito, es la banda sonora que acompaña a toda la vida silvestre del cañón.

Consejos para la observación de naturaleza

  • Lleva prismáticos: Es la única forma de ver las aves rapaces sin perturbarlas.
  • Viste de colores discretos: El verde o el marrón ayudan a camuflarte en el bosque.
  • Silencio absoluto: A menudo, escuchamos a los animales antes de verlos.
  • Respecta los caminos: No entres en la vegetación densa para evitar destruir nidos o madrigueras.

¿Cuándo visitar para disfrutar de la naturaleza?

Cada estación dibuja una flora y fauna As Ermitas distinta:

  • Primavera: Es el estallido de flores silvestres, el verde intenso de los robles nuevos y el canto de las aves migratorias que regresan.
  • Verano: El murmullo del agua es más atractivo, la vegetación está en su punto álgido y se ven mariposas y libélulas en el río.
  • Otoño: El bosque se tiñe de ocre y dorado. Es la mejor época para buscar setas y escuchar el bramido de los ciervos en las cercanías.
  • Invierno: Al caer las hojas, se ve mejor la estructura geológica del cañón y avistar las aves invernales.

Preguntas frecuentes sobre el entorno natural

¿Es difícil acceder al cañón desde el Santuario?
Bajar desde el Santuario hasta el cauce del río exige caminar por senderos con pendiente. Lo mejor es llevar calzado adecuado con suela de goma y ir con precaución si ha llovido, ya que las piedras pueden estar resbaladizas.

¿Se puede hacer senderismo guiado por la zona?
Sí, hay rutas señalizadas como el PR-G 151 que conectan el Santuario con otros puntos de interés. Recomiendo consultar las rutas locales o contactar con guías especializados de la Ribeira Sacra para sacar el máximo partido a la visita.

Conclusión

El Santuario de As Ermitas es bastante más que un monumento de piedra; es un pulmón verde donde la historia humana y la natural se han enredado durante siglos. Conservar este entorno es vital para mantener viva la biodiversidad del sur de Galicia. Quien visita este lugar se convierte en testigo de un ecosistema en equilibrio. Os invito a caminar despacio, a mirar arriba y abajo, y a dejaros envolver por la magia de este cañón. Proteger la flora y fauna As Ermitas es cosa de todos los que disfrutamos de su belleza. Ven a descubrirlo y llévate en la memoria la imagen de las águilas surcando el cielo sobre el monasterio.

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