Arte sacro As Ermitas

Arte sacro As Ermitas

Enclavado como una joya entre las paredes graníticas del cañón del río Bibei, el Santuario de As Ermitas es mucho que un punto de peregrinación. Es custodia viva de fe y estética. Para quien conoce bien la historia y la cultura de Galicia, el arte sacro de As Ermitas resulta una de las experiencias más hondas del sur de Ourense. Aquí el barroco no compite con la naturaleza salvaje; se funde con ella. La atmósfera que se respira es de un misticismo difícil de igualar.

Un tesoro barroco en el corazón de la Ribeira Sacra

El santuario, dedicado a la Virgen de las Ermitas, muestra con claridad la transición del Renacimiento al Barroco en estas tierras. Pero es su interior el que realmente guarda los secretos. Al cruzar el umbral de la puerta, uno tropieza casi con una explosión de dorados y policromías. El contrato es brutal con la austeridad de la piedra gris del exterior. No es casualidad. Este juego arquitectónico y decorativo busca elevar el espíritu, usando la luz y el ornamento como vehículos para, de golpe, sacarnos de lo cotidiano.

El Retablo Mayor: La joya de la corona

El centro del espacio lo ocupa, sin ninguna duda, el retablo mayor. Es una obra maestra de madera policromada y dorada del siglo XVIII, un ejemplo clarísimo del estilo churrigueresco. La estructura se organiza en un solo cuerpo dividido en calles verticales, separadas por estípites gallonados. Esos pilares en forma de pirámide truncada invertida son una firma inconfundible de este período artístico.

En la hornacina central, presidiendo el templo, está la Virgen de las Ermitas. La devoción es anterior, pero la talla actual tiene una elegancia serena. Los ropajes tallados parecen moverse, simulando pliegues de tela con un realismo que casi parece ficticio. A su alrededor, ángeles, hojas de acanto, racimos de uvas y querubines crean un marco de gloria ininterrumpido. Cuesta no quedarse en silencio ante ello.

La imaginería: Un relato en madera y piedra

Más allá de la figura mariana, el arte sacro de As Ermitas se despliega en un conjunto de tallas secundarias que narran la vida de Cristo y los santos. En las calles laterales del retablo mayor y en los colaterales, hay esculturas que requieren una mirada atenta, que se detenga.

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  • San Pedro y San Pablo: Flanqueando a la Virgen o en altares laterales, estos apóstoles se reconocen al instante por sus atributos (las llaves y la espalda). Tienen un aire solemne, casi académico.
  • El Cristo Crucificado: Hay una talla de Cristo de un dramatismo y patetismo notables, típica de la escultura barroca gallega. Se enfatiza la anatomía, el sufrimiento físico, para conmover al devoto hasta las entrañas.
  • San Antonio y San Francisco: La huella de las órdenes mendicantes en la zona es fuerte. Su presencia en el templo se asegura mediante imágenes que muestran humildad y una conexión muy directa con la naturaleza.

Pinturas murales y ornamentos litúrgicos

El conjunto se cierra con una serie de pinturas murales. Algunas han sufrido el paso de los años, es verdad, pero conservan fragmentos de gran belleza que decoran las paredes de la nave y el presbiterio. Estas obras, con pasajes bíblicos o motivos geométricos y vegetales, eran una catequesis visual para los fieles, muchos de ellos analfabetos en la época en que se ejecutaron.

Respecto a los ornamentos, el santuario guarda una colección importante de platería y vestimentas. Los cálices, copones y custodias, trabajados en plata y oro por los orfebres de la comarca, se siguen usando hoy en las celebraciones eucarísticas más solemnes. No son museo, son uso. Y los mantos de la Virgen, sobre todo los de la romería, son verdaderas obras de arte textil, bordados con hilos de oro y sedas que reflejan el esplendor de una devoción popular que no decae.

Consejo de experto para la visita:

Si quiere ver los detalles del dorado del retablo y las policromías de las tallas, vaya un día soleado entre las 10:00 y las 12:00 horas. La luz natural que entra por la ventana del ábside en esas horas ilumina el altar de manera frontal. Es entonces cuando resaltan las texturas y colores que se quedan ocultos bajo la luz tenue de la tarde.

La arquitectura como marco del arte

No se puede hablar del arte del interior sin mencionar el continente que lo alberga. La iglesia, de nave única y cabecera cuadrada, tiene una portada adintelada con un frontón curvo partido, muy típico del barroco compostelano. Ya avisa, desde fuera, de la riqueza que hay dentro. La Torre del Reloj, posterior y de robusta esbeltez, vigila el cañón y completa un paisaje cultural que es Bien de Interés Cultural. La piedra, oscura y rugosa por fuera, se convierte en el lienzo perfecto sobre el que resaltan las luces doradas del interior.

Datos prácticos para la visita

Si quiere disfrutar in situ de este patrimonio histórico y natural, tenga en cuenta esta información:

  • Ubicación: El Santuario de As Ermitas está en la parroquia de As Ermitas, municipio de Rubiá (Ourense), en pleno Cañón del Sil y cerca del desfiladero del Bibei.
  • Cómo llegar: Lo más fácil es por carretera. Desde Ourense capital, tome la OU-536 hacia Quiroga. Justo antes de llegar a Quiroga, desvíese hacia la OU-0506 que lleva a Pobra de Trives y luego tome el desvío señalizado hacia el santuario. Ojo, el acceso final es una carretera estrecha que baja al valle.
  • Horarios de visita: El exterior se puede ver cualquier hora. Para entrar y ver el retablo, lo ideal es coincidir con los horarios de misa (generalmente domingos y festivos) o ponerse en contacto antes con el párroco o la oficina de turismo de Rubiá.
  • Rutas cercanas: Aproveche para hacer la Ruta de las Fragas por el Cañón del Bibei o subir a los miradores de la bocamina de Montefurado.

Preguntas frecuentes sobre el patrimonio de As Ermitas

¿Se pueden tomar fotografías en el interior del santuario?
Por lo general se permite el uso sin flash, pero siempre hay que respetar el silencio y el ambiente de recogimiento, especialmente si hay una celebración religiosa en curso.

¿Cuál es la mejor época del año para visitar?
La primavera y el otoño son ideales por el colorido del cañón. No obstante, el 8 de septiembre, festividad de la Virgen, es el momento más vibrante, aunque también el más concurrido.

Conclusión

El Santuario de As Ermitas no es solo un lugar de oración; es casi un museo al aire libre que narra la historia religiosa y artística de Galicia a través de sus retablos, tallas y ornamentos. Cada rincón cuenta una historia de devoción y maestría artesanal, desde el sutil pliegue de una saya hasta la hoja de acanto dorada que corona una columna. Visitar este enclave es viajar al barroco más puro mientras se respira la paz que solo ofrece el cañón del Bibei. Le invitamos a perderse en sus detalles y a dejar que el arte le trasporte a una época de esplendor espiritual y cultural.

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