Retablo mayor As Ermitas: joya barroca

Retablo mayor As Ermitas: joya barroca

El retablo mayor As Ermitas: una obra maestra en el cañón

Allá donde el cañón del río Bibei se estrecha y la naturaleza se impone, se esconde el Santuario de As Ermitas. No es solo un refugio espiritual; es una prueba tangible del esplendor artístico que un día floreció en esta esquina de Galicia. Cruzar el umbral de su iglesia deja sin aire a cualquiera. El responsable es el retablo mayor As Ermitas. No busquen en él una simple decoración. Lo que tienen ante los ojos es un documento de fe, un reflejo de la grandeza que alcanzó la comarca de Viana durante el siglo XVIII.

Alejandro de los caminos trillados, el retablo sigue ahí. Guardián silencioso. Espera al viajero que huye de las masas, al que busca algo más que un paisaje bonito para el Instagram: raíces, cultura y esa belleza que duele un poco. Vamos a desmenuzar esta joya del barroco ourensano.

Historia y contexto: el florecimiento del barroco en Ourense

Para calibrar la magnitud de lo que vemos, hay que viajar en el tiempo hasta la Galicia del setecientos. Es el momento cumbre del barroco. La Contrarreforma pedía a gritos un arte que no dejara indiferente, que arrastrara al fiel hacia la emoción, usando el movimiento, el color y una buena dosis de teatralidad. En Ourense encontraron el terreno perfecto para que orfebres, canteros y ensambladores demostraran de lo que eran capaces.

El Santuario, levantado sobre una antigua ermita dedicada a Santa María, se fue quedando pequeño. La devoción crecía y los peregrinos exigían un digno marco para su fe. Las familias nobles de la zona pusieron el dinero y los fieles, las ganas. Nació así esta estructura de madera policromada y dorada que domina el presbiterio. Es el eje visual de todo el templo. Cuando entras, no puedes mirar a otra parte.

La autoría de la obra

Los archivos parroquiales de la época son sometimes un laberinto, pero la crítica de arte coincide en señalar a la escuela de Santiago de Montemaior o a maestros que trabajaron con fuerza en la Ribeira Sacra y el Bibei. Se nota la mano de Castelao (el escultor, claro, no el escritor), cuyas trazas definieron el estilo gallego de la época. Al ver el acabado, piensas en manos expertas manejando el estiércol —la preparación base para el dorado— y la policromía. Esa técnica era la que lograba que la madera pareciera oro puro, una visión imponente a la luz vacilante de las velas.

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Análisis arquitectónico y simbólico del retablo

El retablo mayor As Ermitas se articula como mandan los cánones: banco, cuerpo y ático. Todo se organiza gracias a la famosa columna salomónica. Es la firma del barroco pleno. Ese fuste torcido que evoca el Templo de Salomón no es casualidad; en el lenguaje religioso simboliza el árbol de la vida y la fortaleza de la Iglesia frente a la herejía.

Estructura y ordenación

  • El Banco o Predela: Es la base. Aquí se suelen acomodar a los patriarcas o profetas, y en As Ermitas encontramos tablas que cuentan escenas de la vida de la Virgen.
  • Cuerpo Principal: Se divide verticalmente en calles. La central, más ancha, es el trono de la titular: la Virgen María bajo la advocación de As Ermitas. A los lados, en calles más estrechas, santos de gran devoción en la zona, como San Antonio o San Francisco, nos acompañan con la mirada.
  • El Ático: Remata el conjunto, coronándose a menudo con un calvario o la figura de Dios Padre. Su función es clara: obligarnos a levantar la vista hacia lo alto.

Iconografía y detalles

Lo que realmente atrapa no es solo el esqueleto de madera, sino la decoración que inunda cada espacio intersticial —o «hoces» como dicen algunos canteros—. Hojas de parra, racimos de uvas, ángeles tengos con las alas enrolladas, querubines y motivos vegetales que parecen crecer ante tus ojos. La idea no dejar ni un rincón en silencio. Todo debe ser alabanza visual, ruido fecundo.

En la hornacina central, la Virgen preside la escena. Puede que la talla original fuera románica o gótica, pero hoy vive en un mundo barroco. Vestida con mantos ricos y bordados en plata (que cambian según la liturgia), dialoga con el dorado del fondo. Juegan con la luz y la sombra. Imaginen el efecto dramático cuando el templo solo se iluminaba con velas.

Tip para el visitante: Tómense un tiempo. Fíjense en las caras de los ángeles y santos de las hornacinas laterales. Los ojos muy abiertos, las bocas entreabiertas… esa expresividad es el sello del barroco gallego, diseñada para transmitir ese éxtasis místico que a veces nos cuesta entender hoy.

Conservación y estado actual

La historia ha sido benévola con esta pieza, a diferencia de lo que ocurrió con otros retablos durante la Guerra Civil o la desamortización. El retablo mayor As Ermitas ha llegado hasta nosotros en un estado de conservación remarkable. Su ubicación aislada, escondida en el fondo del cañón, la libró de muchos saqueos. Su verdadero enemigo siempre ha sido otro: la humedad del Bibei.

En las últimas décadas, la Diputación de Ourense y la Xunta de Galicia han puesto el hombro. Ha habido restauraciones puntuales para estabilizar la policromía, quitar siglos de hollín y reforzar la madera contra los xilófagos. Ahora, quien se acerca puede ver el retablo con una claridad que se acerca mucho a lo que vieron sus creadores.

El entorno como marco del retablo

Separar la obra de su marco es un error. La Iglesia del Santuario mantiene una sobriedad extrema en sus muros de piedra. Esa austeridad hace que, al traspasar la puerta, el impacto del dorado sea casi cegador. El contraste entre la pizarra oscura del exterior y la explosión de color y oro del interior es parte de la experiencia estética que diseñaron sus autores. Una bofetada de luz.

Cómo visitar y disfrutar del Patrimonio de As Ermitas

Llegar hasta el Santuario ya es una aventura. Situado en Vilariño de Conso, en la frontera entre Ourense y Zamora, el acceso es un reto para quienes se atreven con las carreteras secundarias que serpentean el cañón.

Datos prácticos para la visita

  • Ubicación: Santuario de As Ermitas, Vilariño de Conso (Ourense).
  • Acceso: Lo más fácil es llegar por la OU-536 desde Verín o Laza, y luego tomar la ruta local que baja al cañón. Ojo en invierno, que las nieblas ahí son cosa seria.
  • Horarios: El santuario suele permanecer abierto de día, pero si quieren ver el retablo de cerca y sin prisas, mejor consultar en la Casa del Romano (el centro de interpretación que hay enfrente) o llamar al Ayuntamiento.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Es necesario guía para ver el retablo?
No es obligatorio, pero sí recomendable. No siempre hay paneles informativos dentro del templo, así que pedir folletos en el centro de interpretación os ayudará a entender lo que tenéis delante.

¿Se pueden tomar fotos?
Por lo general se permite disparar sin flash para no dañar los pigmentos. Eso sí, si hay misa o celebración, guardad la cámara por respeto.

¿Cuál es la mejor época para visitarlo?
La primavera y el otoño son mágicos. La luz entra mejor para apreciar los dorados y, además, el clima invita a caminar por las rutas del cañón sin sufrir el calor extremo.

Qué más ver en los alrededores

  1. La Ruta del Agua y del Molino: Un sendero que baja desde el santuario hasta el río Bibei. Es la mejor forma de ver la arquitectura tradicional de los molinos y escuchar el agua.
  2. A Pobra de Trives: Un pueblo cercano con un impresionante árbol, el «Castro de Ladreda», y una historia muy ligada al paso de los peregrinos del Camino de Invierno.
  3. Manzanal de Abajo: Justo al otro lado del río, ya en Zamora. Allí está el Santuario de la Tuiza, un hermano gemelo en devoción al de As Ermitas.

Conclusión

El retablo mayor As Ermitas es más que un objeto de culto. Es un libro de madera y oro que nos cuenta la historia de una tierra, de su fe y de su capacidad creativa. En un mundo que a veces parece obsesionado solo con el futuro, este monumento se alza como un recordatorio de la maestría de nuestros antepasados. Visitarlo no es solo turismo. Es un tributo a quienes supieron ver la belleza. Si buscas una experiencia que mezcle la emoción estética del barroco con la paz profunda de uno de los paisajes más recónditos de Galicia, este es tu lugar.

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