
Dicen que la nieve en Manzaneda es cosa de esquiadores. Yo creo que se quedan cortos. Cada invierno, la Sierra de la Martiñá se convierte en uno de los grandes atractivos del sur de Ourense, y no todo el mundo que sube lo hace con tablas en el coche. A escasos kilómetros de la estación, el Santuario de As Ermitas ofrece la excusa perfecta para estirar una jornada de nieve: patrimonio barroco, un desfiladero que quita el hipo y, a poco que te apetezca, las aguas cálidas del cañón del Bibei. Aquí va cómo montar un plan de invierno que combine montaña, espiritualidad y paisaje sin volverte loco con la logística.
¿Por qué combinar la nieve en Manzaneda con una visita a As Ermitas?
Pocas zonas de Galicia permiten en un solo día pasar del bullicio de las pistas al silencio de un santuario tallado en la roca. La estación de Manzaneda es la única de esquí que tiene la comunidad gallega, y As Ermitas, enclavada en un desfiladero del río Bibei, está a menos de media hora en coche. Media hora. Nada.
Esa cercanía lo cambia todo. Es un plan idóneo para familias, parejas o grupos con gustos dispares: mientras unos esquían, otros pueden visitar el monasterio, caminar por los miradores o perderse por los pueblos de montaña de la comarca de Viana. Y el contraste de experiencias, creedme, es enorme. La nieve aporta emoción y actividad; As Ermitas, sosiego. Terminar la jornada con una comida en algún restaurante de la zona —donde no faltan la carne al caldero, el botelo o los postres tradicionales— cierra un día difícil de olvidar.
Estación de esquí de Manzaneda: pistas, servicios y consejos
La estación de esquí y montaña de Manzaneda se sitúa entre los 1.470 y los 1.792 metros de altitud, en plena Sierra de la Martiñá. Cuenta con más de 9 kilómetros esquiables repartidos en pistas verdes, azules, rojas y negras, además de una zona de esquí de fondo bastante extensa. Los servicios incluyen alquiler de material, escuela de esquí, cafetería, restaurante y raquetas para quienes prefieren caminar sobre la nieve antes que bajarla deslizándose.
- Cuándo ir: la temporada suele abrir entre diciembre y abril, dependiendo de la nevada. Consulta siempre el estado de pistas antes de salir.
- Consejo práctico: llega temprano los fines de semana. El aparcamiento se llena rápido cuando cae buena nieve.
- Si no esquías: raquetas y trineo son alternativas más que dignas para disfrutar de la montaña sin tablas.
Y una cosa que se aprende a las malas: lleva ropa de abrigo de verdad, gafas de sol y cadenas en el vehículo. Las carreteras de acceso pueden conservar nieve y hielo durante toda la jornada, aunque el sol brille en el valle.
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A medio camino entre Manzaneda y Valdeorras, el Santuario de As Ermitas aparece engalanado cuando la nieve cubre el cañón del Bibei. Fundado en el siglo XII y reconstruido en estilo barroco a partir del XVIII, el conjunto incluye la iglesia, la hospedería y un bello puente que salva el desfiladero excavado por el río. Sus famosas escaleras talladas en la roca, con la imagen del Cristo, invitan a una pausa espiritual en un entorno de vértigo.
En invierno, la visita gana un encanto especial. La luz rasante sobre la roca, el rugido del Bibei crecido, la quietud del lugar… Es época baja en visitantes pero, se mire por donde se mire, alta en emociones. Un apunte práctico: calzado cómodo y antideslizante. Las escaleras y pasarelas pueden estar húmedas, o directamente con placas de hielo.
Rutas de senderismo y paisajes nevados cerca de Manzaneda y As Ermitas
Quien camina por aquí con nieve acaba volviendo. Lo he comprobado más de una vez. La zona está salpicada de rutas, y cuando cae la nevada algunas cobran una luz distinta. Las más recomendables:
- Camino del Bibei: tramos por la antigua calzada romana con vistas al cañón, accesibles desde As Ermitas.
- Subida a Cabeza de Manzaneda: para senderistas con experiencia. La recompensa, al llegar arriba, es una panorámica de toda la sierra nevada.
- Ruta de las Fervenzas de Lagoa: cascadas que en invierno congelan parcialmente sus saltos. Imágenes que no se ven todos los días.
- Pueblo de Seoane do Courel (Goián): arquitectura tradicional de montaña. Ideal para una foto nevada, sin más.
Eso sí: con nieve en el paisaje, estas rutas piden material adecuado. Botas impermeables, bastones, ropa por capas. Sal siempre con suficiente luz por delante y avisa de tu itinerario (no es paranoia, es sentido común de montaña). La combinación de montaña y patrimonio hace de este rincón ourensano un destino de invierno que conviene planificar con calma.
Gastronomía y turismo en la comarca de Viana do Bolo y Manzaneda
Después de una mañana de nieve en Manzaneda, poco hay más reconfortante que una mesa caliente en la comarca de Viana do Bolo. Esta zona de la Alta Limia y la Terra de Trives conserva una de las cocinas más rotundas de Ourense, pensada precisamente para el frío. El plato estrella es el botillo del Bierzo y de Trives: piezas curadas de cerdo que se cocinan lentamente con grelos, patata, chorizo y oreja, y que llegan a la mesa en cantidades generosas. Más bien abundantes. En Viana do Bolo tampoco falta la androlla, embutido de carne de cerdo adobado dentro del intestino grueso, con fiesta gastronómica propia en febrero.
Como complementos de invierno, ten en cuenta:
- Caldo gallego con grelos, patatas y unto. Perfecto antes de subir a la nieve.
- Lacón con grelos y cocido maragato a la gallega en las casas de comida de Trives y A Pobra de Trives.
- Pulpo á feira en las ferias y festas da merluza de la zona.
- Repostería tradicional: filloas, bica de Manzaneda y castañas asadas, que en otoño-invierno protagonizan los magostos.
Para beber, la comarca se encuadre en la D.O. Ribeira Sacra y la zona del Val do Bibei: tintos de mencía de viñedos heroicos en ladera que acompañan de maravilla los platos contundentes. Y ya en cualquier bar de montaña de Manzaneda, una queimada o un café con orujo rematan la jornada mejor que cualquier postre.
En cuanto al turismo, Viana do Bolo merece una visita sin prisas. Su castillo renacentista domina la villa, y el casco histórico conserva arquitectura popular con balconadas y solanas de madera. En A Pobra de Trives encontrarás servicios, y el Centro de Interpretación del Botillo en Viana completa una escapada cultural y gastronómica que enlaza perfectamente con el Santuario de As Ermitas.
Cómo llegar, horarios y plan práctico para tu escapada de invierno
La escapada se organiza cómodamente desde Ourense capital, a unos 70-80 km del santuario y la estación. Se accede por la OU-622 en dirección a Trives y Manzaneda, con desvíos señalizados hacia la estación de Manzaneda y hacia As Ermitas por una pista local desde la OU-636 o desde la propia localidad de Manzaneda. Con nieve, la OU-622 y las pistas de acceso pueden presentar placas de hielo. Lleva cadenas en el vehículo, consulta la Xunta de Tráfico antes de salir y, si puedes, prioriza el coche con tracción.
Consejos prácticos de visita
- Horarios del Santuario de As Ermitas: abre habitualmente de 10:00 a 18:00 (en invierno conviene confirmar, porque los horarios de misa y visitas se reducen; lo gestiona la comunidad eclesiástica residente).
- Estación de Manzaneda: las pistas suelen operar de 10:00 a 17:00; alquiler de material y escuela de esquí disponibles en la base.
- Ropa y equipo: botas impermeables, bastones y crampones ligeros para las rutas al embalse de Chandrexa y al sendero del Bibei.
Plan sugerido en dos días: día 1, mañana de esquí o trineo en Manzaneda y tarde en el santuario; comida de botillo en Viana do Bolo. Día 2, ruta de mañana por el cañón del Bibei, visita al castillo de Viana y regreso a Ourense para descansar en sus termas.
Conclusión: tu plan perfecto de nieve en Manzaneda y As Ermitas
Pocas escapadas combinan tanta diversidad en tan pocos kilómetros. La emoción de la nieve en Manzaneda, el silencio espiritual del Santuario de As Ermitas colgado sobre el cañón del Bibei, la gastronomía contundente de Viana do Bolo y Trives, y unas termas ourensanas para cerrar con broche. Es un plan accesible desde Galicia y el norte de Portugal, con precios contenidos y una autenticidad que escasea en los destinos de montaña más masificados.
La clave está en prepararse: revisar la meteorología, llevar cadenas, salir de ruta con luz suficiente y reservar mesa para el botillo. Con esa planificación tan sencilla, el invierno en esta comarca del sur de Ourense se convierte en una experiencia redonda, donde la montaña, la fe y la mesa gallega se dan la mano. Como redactores del Santuario de As Ermitas, solo podemos animarte a venir a comprobarlo. La nieve cubre la capilla más fotogénica de Ourense solo unos pocos días al año, y quienes la ven no olvidan jamás esa imagen.
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