Termas romanas de Lobios: historia en la Vía Nova del Bibei

Termas romanas de Lobios: historia en la Vía Nova del Bibei

Vapor sobre el río, piedra vieja, y agua que sigue saliendo caliente del suelo igual que hace dos mil años. Eso es lo que uno encuentra en las termas romanas de Lobios, quizá el yacimiento menos conocido —o menos publicitado— del sur de Ourense. Están a pie del Limia, casi pegadas a la frontera portuguesa, y formaban parte de una red de balnearios romanos que salpicaban la Vía Nova, la gran calzada que iba de Bracara Augusta (la actual Braga) a Asturica Augusta (Astorga). Visitarlas hoy es meterse en un paisaje de niebla caliente y piedra donde lo romano y la hospitalidad termal gallega acaban fundiéndose.

¿Qué son las termas romanas de Lobios y por qué son importantes?

Se trata de unas instalaciones balnearias de época romana, fechadas entre los siglos I y II d.C., que aprovechaban las aguas termales que brotaban de forma natural en la orilla del Limia. ¿Por qué importan? Por varias razones. Arqueológicas, porque se conservan estructuras visibles de los antiguos caldaria y de las conducciones de agua. Históricas, porque documentan cómo vivían la gente de las villae y mansiones que articulaban el territorio. Y turísticas, porque hay pocos sitios en Galicia donde el baño termal romano pueda entenderse estando allí, sobre las piedras.

Aquí conviene un matiz: a diferencia de otros yacimientos que siguen enterrados, en Lobios el visitante ve los restos directamente. Y además puede disfrutar del mismo fenómeno que atraía a los romanos: aguas que manan a más de 60 grados. No es casualidad que la comarca, la Baixa Limia, concentre una de las mayores densidades de surgencias termales de toda Galicia.

Consejos prácticos para la visita

  • Acceso: desde Ourense capital, la carretera OU-540 en dirección a Lobios tarda aproximadamente una hora en coche.
  • Mejor época: primavera y otoño ofrecen un equilibrio ideal entre clima agradable y menor afluencia de visitantes.
  • Combinación: la visita enlaza perfectamente con el Balneario de Lobios, que sigue explotando las mismas aguas mineraomedicinales.
  • Calzado: algunas zonas del entorno arqueológico están sobre terreno irregular; conviene llevar calzado cómodo.

La Vía Nova: la calzada romana que articuló el valle del Bibei

La Vía Nova, también conocida como Vía XVIII en el Itinerario de Antonino, fue trazada en tiempos del emperador Vespasiano o poco después, hacia el año 79 d.C. Su función era estratégica: conectar Braga con Astorga atravesando las tierras altas del interior galaico, incorporando definitivamente estos territorios a la administración imperial. En su recorrido cruzaba comarcas hoy pertenecientes a Ourense, dejando hitos, mansiones y puentes que aún pueden rastrearse.

Las termas de Lobios no eran un elemento aislado, sino una pieza de ese engranaje: los viajeros y funcionarios que recorrían la calzada necesitaban puntos de descanso, avituallamiento y, por qué no, baño terapéutico. Las mansiones viarias como las de Aquis Querquennis (Baños de Bande, a pocos kilómetros) demuestran que toda esta franja del Limia funcionaba como un corredor termal romano.

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Sabías que… el topónimo «Aquis» que aparece en varios yacimientos de la zona deriva del latín aquae, «aguas», referencia directa a las surgencias termales que justificaban estas paradas en la Vía Nova.

El complejo termal de A Chavasqueira en Lobios: patrimonio y aguas termales

En pleno cañón del Limia, la zona de A Chavasqueira concentra el corazón termal de Lobios. Las surgencias de agua caliente alimentan hoy tanto las instalaciones balnearias modernas como los charcos y piletas donde el visitante puede comprobar sobre el terreno la intensidad del fenómeno geotérmico. El vapor que asciende en las mañanas frías de invierno crea un espectáculo casi místico que recuerda el ambiente que debieron vivir los bañistas romanos.

El patrimonio visible combina restos arqueológicos con la arquitectura balnearia de los siglos XIX y XX, que se superpuso a la tradición romana sin interrumpirla. Esta continuidad de uso —más de dos milenios de baños en el mismo lugar— convierte a Lobios en un caso singular dentro del turismo termal europeo.

Cómo organizar tu visita a A Chavasqueira

  1. Comienza por el centro de interpretación o el punto de información del balneario para contextualizar el yacimiento.
  2. Recorre los restos visibles del conjunto termal romano y sus conducciones de agua.
  3. Reserva tiempo para un baño termal en las instalaciones actuales, donde las mismas aguas siguen fluyendo.
  4. Termina la jornada en las piscinas de agua caliente al aire libre junto al río, especialmente al atardecer.

Desde el Santuario de As Ermitas, en pleno cañón del Bibei, esta excursión a la Baixa Limia se plantea como una escapada de día completo que une patrimonio romano, termalismo y paisaje, una de las rutas culturales más completas del sur ourensano.

Itinerario de Antonino y los testimonios epigráficos del Aquis Originis

¿Por qué las termas romanas de Lobios son hoy un referente arqueológico? Porque dos pruebas independientes se sostienen mutuamente: las fuentes antiguas por un lado, la epigrafía hallada en el propio yacimiento por el otro. El Itinerario de Antonino, esa recopilación de vías del Imperio fechada en el siglo III d.C., coloca en la Vía Nova —la vía XVIII que unía Bracara Augusta (Braga) con Asturica Augusta (Astorga)— una mansio llamada Aquis Originis. “Aguas de origen”. Una mención que apunta sin rodeos a las surgencias termales de la zona.

Pero la confirmación decisiva llegó en 1985. Ese año apareció una inscripción sobre un disco de bronce —el llamado disco de Aquis Originis— con una dedicatoria a los dioses Lares Viales, los protectores de quienes viajaban. La pieza tiene su anécdota: la encontró fortuitamente un vecino que la usaba como contrapeso de una balanza. Quién iba a decirlo. El disco incluye el nombre de su portador y menciona expresamente el lugar, de modo que la identificación con el asentamiento del itinerario romano quedó cerrada.

  • Mansio Aquis Originis: estación de descanso oficial del cursus publicus, con hospedaje y aprovechamiento termal.
  • Dedicatoria a los Lares Viales: práctica habitual entre los viandantes que recorrían la Vía Nova entre Braga y Astorga.
  • Contexto minero: la vía conectaba también con las explotaciones auríferas de las medulas del Bibei, lo que explica la intensidad del tránsito por aquí.

Para el visitante atento, estos testimonios cambian la experiencia. La ruina deja de ser ruina y se vuelve texto legible: cada muro del balneario dialoga con la epigrafía y con la geografía de un territorio que Roma aprovechó con oficio.

Cómo visitar las termas romanas de Lobios: rutas, acceso y alrededores

El yacimiento está en la parroquia de Riosende, en el concello de Lobios, junto al embalse de Salas. Queda a pocos kilómetros de la villa de Lobios y a unos 40 minutos en coche desde Ourense, tomando la OU-540 en dirección a la Baixa Limia.

Consejos prácticos para la visita

  • Acceso: conviene ir en vehículo propio; hay aparcamiento cerca y señalización desde la carretera. El entorno es llano, apto para familias.
  • Mejor época: primavera y otoño regalan una luz espléndida sobre el embalse. En verano, mi recomendación es combinar la visita con un baño en las termas de Lobios, que siguen funcionando en pleno siglo XXI como balneario moderno.
  • Visitas guiadas: lo más sensato es preguntar en el punto de información turística de la Baixa Limia, en Lobios capital, por los horarios del recinto y las visitas interpretativas organizadas.
  • Combinar con: el balneario termal actual, el castro de San Cibrao de Lás en las cercanías de la comarca, y la ruta del Bibei hacia el sur ourensano.

Tip: si viajas desde el sur ourensano, planifica la ruta como un círculo. Sube por la OU-540, visita el yacimiento por la mañana, baño termal a mediodía y regreso por Ríos o Xinzo de Limia, donde puedes cerrar la jornada con la gastronomía de la comarca.

Conclusión: el legado romano del Bibei, un tesoro vivo en Galicia

Las termas romanas de Lobios condensan en un solo enclave aquello que hizo grande la presencia de Roma en el sur de Galicia. La ingeniería del agua, sí. También la red de comunicaciones de la Vía Nova, la espiritualidad de los viajeros y la sabiduría de un territorio que nunca dejó de sacar partido a sus aguas calientes. Que sobre esas mismas piedras siga funcionando hoy un balneario lo dice casi todo: este legado no es pieza de museo. Está vivo.

Quienes recorren estas tierras desde el santuario de As Ermitas o desde Ourense encontrarán en la excursión a Lobios algo más que una visita arqueológica. Es un viaje por los estratos de la memoria de Galicia, donde el murmullo del agua termal recuerda que los romanos ya sabían lo que nosotros redescubrimos cada vez que venimos: que el Bibei y sus aguas son un tesoro que merece cuidarse, conocerse y compartirse.

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