Torre Campanario de As Ermitas: Arquitectura y Mejores Vistas

Torre Campanario de As Ermitas: Arquitectura y Mejores Vistas

La torre campanario de As Ermitas: el guardián barroco del cañón del Bibei

Hay siluetas que se quedan. La de la torre campanario As Ermitas, alzada sobre el cañón que el Bibei ha ido excavando durante milenios, es una de ellas. Este campanario, adosado al santuario de Nuestra Señora de las Ermitas, no es solo un elemento arquitectónico. Es un mirador espiritual, sí, pero también un hito paisajístico y, para quien llega por primera vez, el mejor punto de partida para entender uno de los rincones más sobrecogedores de Galicia.

Historia del santuario y de su campanario

El santuario se asienta sobre un promontorio rocoso en la parroquia de Condado, en el municipio ourensano de Castrelo do Val, a pocos kilómetros de Verín. El nombre viene de las pequeñas ermitas que, según la tradición, existieron aquí desde época medieval, levantadas por ermitaños que buscaban el aislamiento en un paraje de belleza ascética. Aislamiento que aquí lo tenían garantizado, dicho sea de paso.

El conjunto actual responde sobre todo a los siglos XVII y XVIII, cuando la devoción a la Virgen de las Ermitas, patrona de la comarca de Monterrei, impulsó la construcción del templo, la casa del santero y los elementos que hoy definen su silueta. La torre campanario forma parte de esa campaña barroca y ha sido testigo silencioso de procesiones, romerías y de la religiosidad popular de toda la comarca de Verín.

El lugar elegido: fe y estrategia sobre la roca

Nada de la ubicación es casual. El promontorio sobre el Bibei ofrecía a los antiguos pobladores control visual del territorio, y a los constructores barrocos, un escenario capaz de elevar espiritualmente al visitante. La torre culmina ese gesto: quien sube por el camino empedrado ve crecer el campanario paso a paso hasta que domina el horizonte. Y entonces calla uno, más o menos.

Arquitectura de la torre campanario: sobriedad barroca en granito

Como casi todo el santuario, la torre está levantada en granito local, piedra abundante en esta zona que envejece adquiriendo tonos dorados y grisáceos. Su estilo corresponde al barroco popular gallego: menos ornamental que el compostelano, pero igualmente expresivo en sus proporciones y en su diálogo con el paisaje. Aquí el diálogo lo es con el abismo.

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Características constructivas

  • Planta cuadrada y cuerpo esbelto: el fuste se eleva en varios cuerpos bien definidos, con una altura considerable que permite que el sonido de las campanas llegue al fondo del valle.
  • Cuerpo de campanas con vanos: los huecos de campanas, con arcos de medio punto, aligeran visualmente la torre y dejan que el repique se proyecte sin obstáculos sobre el cañón.
  • Remate con pináculos y cruz: pináculos piramidales característicos del barroco gallego y una cruz de piedra o forja que apunta al cielo.
  • Sillería y mampostería combinadas: la técnica alterna sillares bien labrados en esquinas y vanos con mampostería en los lienzos, muestra del saber hacer de los canteros locales.

El resultado es una torre de proporciones armoniosas que no pretende deslumbrar por el lujo, sino por su verticalidad serena: un dedo de piedra señalando hacia arriba desde el borde del precipicio. Arquitectura al servicio del paisaje tanto como del culto. Pocas veces ambas cosas casan tan bien.

Las campanas y su lenguaje sonoro

Durante siglos, las campanas del santuario marcaron el ritmo de la vida comarcal: la llamada a misa, los toques de festividad en las romerías de la Virgen y, según cuenta la tradición, los repiques que guiaban a los viajeros que ascendían desde el valle. Sobre un cañón profundo como el del Bibei, el sonido adquiere una resonancia especial, amplificada por las paredes de roca del desfiladero. Hay que oírlo en directo. No tiene comparación.

Las vistas desde la torre: un balcón sobre el cañón del Bibei

El mayor tesoro de este rincón no está solo en la piedra, sino en lo que la piedra mira. Desde la zona de la torre y el mirador natural que forma el promontorio, el visitante contempla una de las estampas más impresionantes de Galicia: el cañón del río Bibei, con sus paredes casi verticales, sus bosques de ribera y los restos de antiguos molinos y explotaciones mineras romanas.

Qué se puede ver desde el punto panorámico

  • El desfiladero del Bibei, excavado en granito, con hasta varios cientos de metros de profundidad en sus tramos más espectaculares.
  • Las ruinas del balneario romano en las cercanías, testimonio de que los romanos ya valoraban el paraje por sus aguas termales.
  • Los bosques de castaños, robles y vegetación de ribera que cambian con cada estación: verdes intensos en primavera, dorados y cobrizos en otoño.
  • En días claros, amplias panorámicas de la comarca de Verín y la villa termal, con las sierras que cierran el horizonte hacia Portugal.
Consejo del fotógrafo: las mejores horas para fotografiar la torre con el cañón de fondo son la primera mañana (luz suave desde el este) y el atardecer, cuando el sol poniente baña la fachada de granito en dorado. Tras la lluvia, la niebla que asciende desde el Bibei consigue un efecto de torre flotando sobre las nubes. Espera ese momento si puedes.

Cómo llegar al Santuario de As Ermitas

El acceso es sencillo y forma parte del encanto de la visita:

  1. Desde Verín (unos 12 km): tomar la carretera hacia Castrelo do Val y seguir la señalización local hasta el desvío hacia As Ermitas. Los últimos kilómetros son una pista rural en buen estado, apta para turismo convencional con precaución.
  2. Desde Ourense capital (unos 55-60 km): acceder por la A-52 en dirección a Madrid hasta la salida de Verín, y continuar como se indica arriba.
  3. A pie: los amantes del senderismo pueden ascender por caminos tradicionales desde las aldeas cercanas, disfrutando del paisaje agrario castrelovalés.

El aparcamiento junto al santuario es gratuito y amplio. La visita al exterior y a los alrededores es libre; para el interior del templo conviene respetar los horarios de culto, habitualmente concentrados en fines de semana y, sobre todo, en las fiestas patronales.

Datos prácticos rápidos: localidad de referencia, Verín (Ourense). Visita recomendada, 1-2 horas. No hay servicios de restauración en el santuario: aprovisionarse en Verín. Calzado cómodo, porque el terreno alrededor del promontorio es rocoso.

Qué más visitar en los alrededores

La villa termal de Verín

A pocos minutos del santuario, Verín ofrece las Aguas de Verín, fuentes de aguas termales a más de 60 grados, el Centro de Interpretación del Agua y una apuesta gastronómica seria con la Festa do Cereixo y la IGP Cereza de la Cereixa.

El castillo de Monterrei

Imponente conjunto fortificado medieval-monástico que domina el valle de Monterrei, con su torre del Homenaje, la iglesia románica y las ruinas del palacio de los Condes. Combina a la perfección con la visita a As Ermitas en una ruta de patrimonio de un día completo.

Senderismo en el cañón del Bibei

Quien prefiera las rutas encontrará trazados que descienden hacia el río y permiten contemplar el desfiladero desde abajo, invirtiendo la perspectiva: ahora es la torre del santuario, diminuta en lo alto, la que observa al caminante. Las rutas recomendadas van por los caminos entre Castrelo do Val y las aldeas del Bibei, con dificultad moderada y señalización variable. Llevad mapa o GPS. En serio.

Preguntas frecuentes

¿Se puede subir a la torre campanario?
El acceso al interior de la torre no está habitualmente abierto al público, pero el mirador natural del promontorio, junto al campanario, ofrece vistas igualmente espectaculares del cañón del Bibei.

¿Cuándo es mejor visitar As Ermitas?
Primavera y otoño por el color del paisaje; en verano, el promontorio ofrece frescor frente al calor del valle. La romería de la Virgen de las Ermitas reúne a devotos de toda la comarca.

Conclusión: una torre que une cielo, piedra y río

La torre campanario del Santuario de As Ermitas es mucho más que un apéndice arquitectónico: es la síntesis de la relación entre el ser humano, la fe y el paisaje en la Galicia interior. Su granito barroco, sobrio y noble, se corona sobre el abismo del Bibei y ofrece al visitante una doble experiencia: la contemplación de un patrimonio cuidado durante siglos y un paisaje que deja sin palabras. Y no es una frase hecha.

Si viajas por el sur de Ourense, no te conformes con verla en fotografías. Sube hasta el promontorio, escucha las campanas resonar en el cañón y déjate llevar por la misma emoción que sintieron aquellos ermitaños medievales que dieron nombre al lugar. As Ermitas te espera, con su torre vigilante y sus vistas eternas.

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