
Por qué una limpieza voluntaria del cañón del Bibei es tan necesaria
El cañón del Bibei es de esos sitios que te callan la boca. Paredes de granito de varios cientos de metros cayendo sobre el agua, en el sur de Ourense, y casi colgado de la roca, el Santuario de As Ermitas: un conjunto barroco del siglo XVIII que llevaba siglos recibiendo peregrinos y gente en busca de retiro. Un lugar frágil, por mucho que parezca tallado para durar. Y ahí está el problema. Plásticos olvidados en los miradores, restos de picnic por las rutas, vidrios y basurillos que las lluvias arrastran hasta el propio río.
Por eso apuntarse a una limpieza voluntaria no es solo recoger residuos. Es una forma de devolver algo a un territorio que da vida, agua y patrimonio. Para muchos vecinos y visitantes, casi un gesto de gratitud hacia este remanso de silencio.
Cuándo y dónde se organizan las jornadas de limpieza
Las jornadas en el entorno del cañón suelen fijarse en dos momentos del año:
- Primavera (abril-junio): cuando las lluvias de invierno ya han arrastrado residuos y antes de que llegue la temporada alta de visitantes.
- Otoño (septiembre-octubre): tras el verano, que deja su huella en miradores y senderos.
El punto de encuentro habitual es la explanada del propio santuario, en la parroquia de San Xoán de Cenlle. Se accede por la carretera OU-623 desde Castrelo de Miño o por la pista que sube desde la orilla del Bibei. Desde allí los grupos se reparten por zonas: los miradores del santuario, el camino empedrado de bajada al cañón, los accesos al puente medieval sobre el río y los tramos de la ruta que conecta con el embalse de Castrelo.
Cómo apuntarte paso a paso
1. Localiza la convocatoria
Quién organiza estas jornadas cambia según el año: asociaciones vecinales, colectivos de senderismo de la comarca del Ribeiro, grupos ecologistas provinciales o el propio ayuntamiento, muchas veces con la colaboración de la comunidad que cuida del santuario. Busca convocatorias abiertas en perfiles locales de Facebook, en la web del Concello de Cenlle o pregunta directamente en As Ermitas, donde reciben con agrado a quien quiere ayudar.
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Hosting WordPress →2. Confirma tu inscripción
Casi todas las jornadas son gratuitas. Solo piden confirmar asistencia por correo o teléfono, para calcular guantes, bolsos y el seguro de voluntariado. Ojo con las convocatorias formales: algunas exigen registro previo porque incluyen cobertura de accidentes y una formación básica antes de empezar.
3. Prepara tu equipación
No hace falta experiencia. Sí un mínimo de preparación. Lleva:
- Calzado de montaña cerrado y con buena suela: el terreno es pedregoso y las pendientes, fuertes.
- Ropa de manga larga y gorra; el sol en el cañón pega fuerte y las zarzas no perdonan.
- Mochila con agua (un litro y medio como mínimo) y algo de fruta o frutos secos.
- Guantes de trabajo si tienes; la organización suele repartirlos, pero conviene verificarlo.
- Crema solar y, en primavera, repelente de garrapatas.
Los pinzos, los sacos y los guantes de alta resistencia los aporta normalmente la entidad organizadora. También suelen disponer de una furgoneta o punto de acopio donde depositar los residuos ya clasificados.
Qué hacer y qué no durante la jornada
Una limpieza en un cañón con estos desniveles exige prudencia. Sin excepciones:
- Nunca trabajes solo ni te alejes del grupo. El terreno es abrupto y no siempre hay cobertura en el móvil.
- No bajes a zonas de acceso prohibido ni intentes alcanzar residuos en paredes o al borde del agua sin medios técnicos.
- Separa los residuos en fracciones: plástico, vidrio, metal y resto. Si aparece algo grande o peligroso (chatarra, bidones con restos químicos), señálalo pero no lo manipules.
- Respeta el patrimonio. No muevas piedras de los muros tradicionales, molinos o ermitas rupestres que salpican el cañón.
- Cuida la flora. Evita arrancar vegetación para llegar a un residuo; a veces lo mejor es dejarlo estar y avisar a los coordinadores.
La recompensa: naturaleza, patrimonio y reencuentro
Quien ha participado en una jornada así lo sabe: la mitad del placer viene después. Tras unas horas de trabajo, los organizadores suelen preparar una comida popular con productos de la comarca del Ribeiro. Empanada, queso de Ourense, dulces caseros y, cómo no, un vino del Ribeiro para brindar por el cañón limpio. Es el momento de conocer a vecinos de Cenlle, Castrelo de Miño y Ribadavia, y de escuchar historias del santuario: las procesiones que durante siglos subieron por estos caminos, los ermitaños que habitaban las cuevas que dan nombre al lugar.
Y la jornada es una excusa perfecta para quedarte el resto del día. Recorrer los siete pequeños templos barrocos excavados en la roca, contemplar la vista desde el balcón de piedra sobre el río o caminar un tramo de la ruta del Bibei hasta donde confluye con el Miño. Tiempo bien invertido, créeme.
Otras formas de colaborar si no puedes asistir
Si la fecha no te encaja, siempre puedes aportar tu grano de arena:
- Practica el principio de “deja el lugar mejor de como lo encontraste” cada vez que visites el cañón.
- Difunde las convocatorias entre tus contactos locales.
- Colabora con donaciones de material (guantes, sacos, pinzos) a los colectivos organizadores.
- Avisa de los puntos de acumulación de basura que veas durante tus rutas.
Preguntas frecuentes
¿Necesito estar en buena forma física? Basta un estado físico medio, porque el terreno tiene desniveles. Los coordinadores suelen asignar a cada persona zonas accesibles según su capacidad.
¿Puedo ir con niños? En muchas jornadas sí, a partir de cierta edad y siempre acompañados y bajo responsabilidad adulta. Consulta en cada convocatoria.
¿Cuánto dura la actividad? Entre tres y cuatro horas de trabajo, más la comida de convivencia posterior.
Un gesto pequeño para un cañón inmenso
Dedicar una mañana del año a la limpieza voluntaria del cañón del Bibei es una manera muy tangible de cuidar uno de los paisajes más extraordinarios de Galicia, y de honrar a todos los que durante siglos subieron en peregrinación hasta As Ermitas. La naturaleza devuelve el favor en silencio: un río más transparente, un mirador sin plásticos, la satisfacción de haber dejado huella solo donde importa. Cuando llegue la próxima convocatoria, no lo pienses mucho. Calza botas, llévate agua y súmate a esta gente que quiere a su tierra. El Bibei, y quienes vengan después de ti, te lo agradecerán.
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