Vía Nova del Bibei: sigue los pasos de los romanos

Vía Nova del Bibei: sigue los pasos de los romanos

La Vía Nova del Bibei es una de las calzadas romanas mejor conservadas del noroeste peninsular y sirve, además, de hilo conductor para descubrir el patrimonio histórico del sur de Ourense. La mandó construir el emperador Vespasiano hacia el año 79 d.C., y unía Bracara Augusta (Braga, Portugal) con Asturica Augusta (Astorga, León), atravesando el cañón que el río Bibei ha excavado entre los municipios de Trives, Chandreja de Queija y Viana do Bolo. Caminar por sus tramos empedrados, entre castaños y muros de piedra seca, es viajar veinte siglos atrás. Y encima te llevas la recompensa de las mejores panorámicas del cañón, con la opción de rematar la jornada visitando el Santuario de As Ermitas, enclavado en ese mismo paisaje monumental.

¿Qué es la Vía Nova y por qué aparece en el Itinerario de Antonino?

La Vía Nova, también llamada Vía XVIII, fue una de las grandes arterias del convento jurídico bracarense. Su trazado aparece documentado en el Itinerario de Antonino, un repertorio de rutas del Imperio redactado probablemente en el siglo III que recoge las mansiones y paradas que jalonaban el trayecto entre Braga y Astorga. Para los arqueólogos, esa mención ha sido clave: gracias a esos nombres antiguos se han podido identificar, yacimiento tras yacimiento, las etapas de la vía en tierra ourensana.

No era una vía cualquiera. Su construcción fue un proyecto de estado con motivos militares, administrativos y comerciales: el control del rico macizo gallego, la conexión entre dos capitales provinciales y el movimiento de mercancías como el oro, el estaño o el vino. Una lápida conservada en la zona menciona a los trives, pueblo castreño que dio nombre a la comarca. Testimonio de cómo la vía vertebró el poblamiento de estos valles.

Consejos prácticos para el visitante

  • Los tramos más accesibles a pie se encuentran entre Vilaza (Viana do Bolo) y la zona de A Pobra de Trives.
  • Lleva calzado adecuado: el terreno es rocoso y con frecuencia está húmedo por la proximidad del río.
  • Primavera y otoño son las mejores estaciones. En verano el calor aprieta en el fondo del valle.

Si quieres profundizar, el Centro de Interpretación de la Vía Nova en A Pobra de Trives ofrece paneles explicativos, maquetas del trazado y piezas originales recuperadas en las excavaciones.

Los hitos romanos del Bibei: de Aquae Querquennae a la mansio de A Cigua

Por el cañón se suceden vestigios que permiten reconstruir el viaje de un caminante imperial. Destaca el campamento romano de Aquae Querquennae, en Baños de Bande, que custodiaba el paso de la vía hacia la Gallaecia interior. Más al norte, ya en pleno cañón del Bibei, se ha identificado la posible mansio de A Cigua, una parada oficial donde los viajeros pernoctaban y cambiaban de cabalgadura. Las excavaciones han sacado a la luz estructuras, cerámica sigillata y monedas que confirman lo intenso del tránsito.

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Los hitos —mojones kilométricos— son quizá lo más evocador del recorrido. Varios de ellos, con inscripciones dedicadas a Trajano y a Vespasiano, se conservan en la comarca; algunos originales están en museos, mientras que en el propio camino se han colocado reproducciones que marcan el trazado. Detente junto a ellos un rato. Leer las letras talladas en el granito es la experiencia más directa posible con la ingeniería y la epigrafía romanas.

Dato útil: el mejor tramo señalizado con hitos se encuentra en el descenso hacia el río desde Vilaza. Comprueba antes el estado de las pistas forestales, sobre todo tras lluvias intensas.

El ponteón de Vilaza y los puentes romanos del cañón del Bibei

De la maestría constructiva de la vía dan fe sus puentes. El más célebre es el Ponteón de Vilaza, también llamado Ponte Novo: un puente de tres ojos que salva el Bibei a una altura considerable sobre las aguas. Sus arcos apuntados, la sillería almohadillada y la pendiente pronunciada del tablero reflejan la técnica de los fabri imperiales. Se restauró a comienzos del siglo XIX, pero conserva estructura y trazado romanos.

Junto a él, otros pasos menores salpican el cañón: el puente de Palmilgao, el de San Sebastián o los restos de viejas calzadas empedradas que serpentean por la ladera. Muchos de estos tramos conectan hoy con senderos de pequeño recorrido, así que la visita puede plantearse como una excursión circular perfecta.

Itinerario recomendado

  1. Salida desde Vilaza junto al ponteón (aparcamiento a escasos minutos a pie).
  2. Tramo de calzada romana empedrada hacia el mirador del cañón.
  3. Regreso por pista forestal con vistas al Bibei.
  4. Final en el Santuario de As Ermitas, ideal para el almuerzo o la visita al conjunto barroco.

Un día dedicado a la Vía Nova del Bibei combina arqueología, naturaleza y espiritualidad en una sola excursión, y deja la sensación de haber caminado, literalmente, sobre la historia de Galicia.

Cómo llegar y ruta recomendada para seguir la Vía Nova del Bibei

Lo más cómodo es llegar desde Ourense capital, que queda a unos 50 kilómetros. Se coge la OU-536 en dirección a Trives y, según el itinerario que elijas, se pasa por O Barco de Valdeorras o se desvía hacia A Pobra de Trives hasta entrar en la comarca de Viana do Bolo. Ahí es donde se concentran la mayoría de los restos de la calzada. Toda la ruta puede hacerse en coche salteando paradas cortas, aunque hay quien prefiere caminar algunos tramos. El más conocido: el sector entre Vilardá y A Cova de Lobo, donde el empedrado original se conserva de una forma que, siendo sinceros, sorprende. Encaramado sobre el cañón.

Si dispones de un día completo, esta sería mi ruta sugerida:

  1. Mañana: salida desde Ourense a primera hora y parada en el miliario que se conserva cerca de Viana do Bolo. Buen momento para entender el trazado de la vía que unía Bracara Augusta con Asturica Augusta.
  2. Mediodía: caminata por el tramo empedrado de Vilardá. No vayas sin calzado cómodo y agua; la pendiente se nota, y mucho.
  3. Tarde: visita al puente romano sobre el río Bibei en A Cigarrosa o al de Verín, según la variante que hayas elegido.
  4. Atardecer: remate en el Santuario de As Ermitas, buen sitio para un almuerzo tardío o para recorrer el conjunto barroco con calma.

Consejo práctico: consulta el estado de las pistas locales antes de salir. En invierno, sobre todo, porque las nevadas llegan a cortar el acceso a los puertos de montaña. La primavera y el otoño son, con diferencia, las mejores estaciones para recorrer la Vía Nova del Bibei.

Combinar la ruta romana con una visita al Santuario de As Ermitas

¿El remate perfecto para una jornada de arqueología? La parada en el Santuario de As Ermitas, que se asoma al cañón del Bibei desde lo que bien podría llamarse un balcón natural, en el municipio de O Bolo. Es un conjunto barroco del siglo XVIII articulado en torno a escalinatas, capillas y ermitas excavadas en la roca, y el contraste con la sobriedad romana resulta llamativo: si la Vía Nova es la ingeniería del imperio, As Ermitas es devoción popular pura, el arte religioso de la Galicia rural hecha piedra.

Desde el mirador del santuario se domina una de esas panorámicas que dejan a uno callado un rato: el sur de Ourense entero, con el río serpenteando cientos de metros más abajo. El recinto tiene aparcamiento, área recreativa con mesas para comer al aire libre y un pequeño bar en temporada, así que funciona muy bien como punto de descanso antes o después de la ruta. Muchos visitantes aprovechan para rezar en la capilla del Cristo o subir el Vía Crucis monumental que trepa entre las ermitas.

Horarios orientativos: el recinto exterior permanece abierto todo el día; el interior del templo suele visitarse en horario de mañana y tarde. En festivos o en pleno invierno, conviene confirmar por teléfono.

Conclusión: un viaje por dos mil años de historia gallega

Recorrer la Vía Nova del Bibei va mucho más allá de una excursión. Es un viaje a través de dos milenios: desde las legiones que trazaron la calzada hasta los canteros barrocos que levantaron el santuario de As Ermitas. Pocas rutas en Galicia permiten pisar un empedrado romano por la mañana y contemplar por la tarde una retícula devocional dieciochesca. Y todo ello enmarcado en paisajes de cañón que, sin exagerar, quitan la respiración.

Este itinerario reivindica el patrimonio del interior ourensano, una comarca que guarda tesoros comparables a los de cualquier gran destino europeo pero sin aglomeraciones. Da igual si eres de arqueología, si caminas por deporte o si vas con aire de peregrino: la combinación de Vía Nova, cañón del Bibei y Santuario de As Ermitas ofrece una experiencia completa y profundamente gallega. Prepara la mochila, calza buenas botas y deja que los mismos caminos que transitó Roma te lleven por el corazón de la Galicia más secreta.

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