
El renacer de la piedra: La restauración fachada barroca en As Ermitas
Hay vistas que te quitan el aliento. El Santuario de As Ermitas, asomado como un nido de águila sobre el cañón del río Bibei, tiene esa cualidad sobrenatural. Pero el tiempo no perdona ni a las joyas más grandes. Siglos de lluvia gallega y viento habían dejado su huella, apagando el brillo de lo que fue un orgullo. Recientemente se ha completado una restauración fachada barroca compleja, minuciosa, casi quirúrgica. No se trataba solo de que “se viera bonito”, sino de devolver la dignidad a unos muros que mucho han visto y permitirnos entender, hoy, la maestría oculta de los canteros del XVIII. Vamos a repasar qué se ha hecho, por qué no fue fácil y por qué este legado debe seguir en pie.
El desafío de conservar el barroco en un entorno de cañón
El sitio es espectacular, sí, pero también traicionero. Situado en Viana do Bolo, el santuario vive en una zona de orografía difícil y una humedad que se te pega en la piel. La fachada principal, con San Benito y San Bernardo vigilando desde arriba, estaba sufriendo. Filtraciones, pérdida de estabilidad y esa capa verdosa de musgos y líquenes que terminan por resquebrajar la piedra. La intervención no fue un simple lavado de cara. Fue una actuación de urgencia para detener el deterioro de la granita local y los sillares que definen ese estilo barroco compostelano tan característico.
Todo se basó en un respeto casi reverencial a la fábrica original. Aplicamos el principio de reversibilidad: cualquier cosa que hagamos hoy debe poder quitarse mañana si hay técnicas mejores, sin dañar ni un milímetro del monumento.
Técnicas tradicionales y moderna tecnología
Para devolver la vida a la piedra de esta restauración fachada barroca no bastó con buena voluntad. Hubo que mezclar los métodos de siempre de los canteros con la tecnología más puntera en análisis de materiales. Estos fueron los pasos clave:
1. Limpieza microabrasiva y química controlada
Lo primero era quitar las costras negras, el humo acumulado de velas de antaño y la suciedad ambiental, pero sin dañar la superficie. Nada de limpiezas agresivas. Se optó por proyecciones de polvo de alúmina a baja presión, una técnica llamada microabrasión que arranca la suciedad de manera selectiva.
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Ver planes de hosting →Para las zonas delicadas, donde la ornamentación barroca se enreda en relieves complejos, no se podía usar fuerza. Ahí entraron las compresas de papel celulosa empapadas en soluciones desionizadas y quelantes. Se dejan actuar para “sacar” las sales nocivas del interior por ósmosis. Así evitamos que cristalicen dentro y rompan la piedra desde dentro hacia fuera.
2. Estucos y morteros de cal “como era antaño”
Aquí viene quizá la parte más interesante para quien ama los oficios antiguos. Tocó recrear los morteros originales. Se hicieron análisis petrográficos de los del siglo XVIII para saber exactamente cuánta cal, arena y áridos llevaban. Con esos datos, los restauradores prepararon nuevos morteros de cal aérea. La diferencia con el cemento Portland es radical: este deja “respirar” el muro y transpirar la humedad, mientras que el cemento la atrapa y termina reventando la piedra.
Estos morteros sirvieron para dos cosas fundamentales:
- Rejuntado: Cambiar las juntas viejas, erosionadas, por otras nuevas con idénticas características físicas y químicas.
- Reintegración de pérdidas: Rellenar lagunas o huecos donde la piedra original se había caído. Se usaron estucos de cal con un color y textura tan parecidos que el parche se hace invisible a simple vista.
3. Consolidación de la piedra y tratamientos hidrófugos
En algunas zonas la piedra empezaba a desmoronarse, a arenizarse. Allí se aplicaron consolidantes líquidos a base de etilsilicato. El producto penetra en los poros y reacciona con el dióxido de carbono del aire, formando una sílice gelatinosa que cementa los granos de la roca por dentro. Le da dureza sin dejar esa capa dura y brillante artificial que tanto se ve en restauraciones antiguas.
Por último, con mucho tino, se aplicaron hidrófugos de silanos o siloxanos solo en las zonas más expuestas a la lluvia directa. Repelen el agua, sí, pero permiten el paso del vapor. Esencial en el clima de Ourense para evitar condensaciones internas que serían fatales.
El valor patrimonial de la fachada
As Ermitas es un ejemplo mayúsculo del barroco rural gallego. No busques la exuberancia desbordada del retablo de la catedral de Santiago o la Iglesia de la Companya en Vigo. El barroco de aquí se adapta a la robustez del entorno. Es una fachada de líneas verticales, con un cuerpo central enmarcado por pilastras toscanas que aguantan un frontón curvo partido.
Las esculturas de los santos patronos, talladas en granito, eran el foco visual de toda la operación. Los restauradores han trabajado con micro-bisturís, cirugía fina, para quitar grafitis y restos orgánicos. Así han devuelto el relieve a las vestimentas y rostros que el tiempo se había empeñado en borrar.
¿Por qué usar cal en lugar de cemento?
El cemento es demasiado duro y rígido para la piedra antigua. Cuando la estructura se mueve ligeramente (algo normal en cualquier edificio con siglos a las espaldas), el cemento no cede y termina agrietando la piedra de al lado. La cal, sin embargo, es flexible y tiene cierta capacidad de autorepararse al disolverse y recristalizarse con el agua de lluvia.
Planifica tu visita al Santuario restaurado
Ver el resultado de la restauración fachada barroca en persona no tiene nada que ver con verlo en fotos. El contraste de la piedra limpia, ese gris recuperado, contra el verde intenso de los bosques del cañón del Bibei es algo que merece la pena. Aquí tienes los datos prácticos para organizar la ruta.
Cómo llegar
El Santuario de As Ermitas está en la parroquia de Solbeira, dentro de Viana do Bolo.
- En coche: Desde Ourense capital, coge la OU-536 hacia Viana do Bolo. Una vez en el núcleo, sigue las señales hacia el Santuario (carretera OU-0506). Ojo, el acceso final es una carretera estrecha que baja al cañón; conviene ir con precaución.
- En autobús: Hay líneas regulares de AUTOSA que unen Ourense con Viana do Bolo. Desde la villa, tendrás que coger un taxi o hacer el camino a pie (unos 5 km) hasta el santuario.
Horarios y recomendaciones
- Visita libre: El exterior y la fachada restaurada se pueden ver cualquier día del año, desde que amanece hasta que se hace de noche.
- Visita interior: Mejor consulta los horarios de misa en la puerta del templo o en el ayuntamiento de Viana, ya que el interior suele estar cerrado fuera de los oficios religiosos.
- Fotografía: Si quieres apreciar bien los detalles de la restauración, ve por la tarde. El sol ilumina directamente la fachada oeste y la textura de la piedra se revela mejor.
Preguntas Frecuentes sobre la restauración
¿Cuándo terminó la restauración?
Las obras en la fachada principal concluyeron hace poco, tras meses de trabajos muy detallados.
¿Se puede tocar la piedra?
Lo ideal es no tocar la piedra recién tratada. Los aceites de la piel pueden transferirse y acelerar su deterioro, especialmente en esas zonas de relieves tan delicados.
Rutas cercanas para completar el día
Aprovecha que estás en el cañón del Bibei para conocer más del entorno:
- Sendeiros do Bibei: Hay rutas de senderismo que bordean el río y te permiten ver el santuario desde abajo. La perspectiva te cambia por completo la idea de su ubicación estratégica.
- Ponte do Bibei: A poca distancia en coche tienes esta increíble obra de ingeniería romana, parte de la Vía Nova. Imprescindible si te gusta la historia antigua.
- Ruta del Viño: Estamos en la D.O. Ribeira Sacra. No vayas sin probar un vino Mencía en alguna de las bodegas cercanas del mismo concello de Viana do Bolo.
Conclusión: Un legado que nos mira desde el alto
La restauración fachada barroca del Santuario de As Ermitas va mucho más allá de un simple mantenimiento. Es una declaración de amor a nuestra historia y a este paisaje que nos define. Gracias al rigor en las técnicas de conservación y al uso de materiales compatibles con los originales, hemos asegurado que este balcón sobre el río Bibei siga en pie siglos más.
Os invito a acercaros a Viana do Bolo. Contemplad la fachada, dejaos envolver por sus nieblas y sentid la paz que emana este lugar sagrado. La historia de Galicia está escrita en sus piedras, y ahora, más que nunca, brillan con luz propia para contárnosla.
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