Historia del Santuario
Cuatro siglos de fe, arte y leyenda en las gargantas del río Bibei
Orígenes eremíticos: la Tebaida Galaica
El nombre de «As Ermitas» nos remonta a los orígenes mismos del cristianismo en Galicia. En época visigótica y altomedieval, un grupo de siete eremitas buscó el retiro espiritual en las profundidades del cañón del río Bibei, habitando siete cuevas-ermitas, cada una con su propia advocación: San Salvador, San Roque, San Vicente, San Mauro, Santa Sabina, San Juan de Sebane y Santa Egipciaca.
Estos parajes remotos, encajados en la profunda garganta del río, ofrecían el aislamiento perfecto para la vida contemplativa. Esta tradición eremítica conecta As Ermitas con la Tebaida Galaica, una red de enclaves monásticos que salpicaban los valles del oriente ourensano y el Bierzo, heredera de la espiritualidad de los Padres del Desierto egipcio. El propio término «Tebaida» evoca la región del Alto Egipto donde nació el monaquismo cristiano en los primeros siglos de nuestra era.
La Leyenda del Hallazgo de la Virgen
Según la tradición, a finales de la época medieval, unos pastores apacentaban un rebaño de vacas en este lugar. Alertados por los extraños comportamientos y extraordinarios bramidos de su ganado al pasar por un determinado paraje, decidieron investigar. Abriéndose camino entre la maleza, descubrieron un peñasco que ocultaba la entrada de una oscura cueva, y en su interior hallaron una preciosa imagen de la Virgen María con el Niño Dios en los brazos.
Al llamarse aquel lugar «de las Ermitas», dieron a la Virgen el mismo nombre, como era costumbre con las vírgenes halladas. Poco después erigieron una pequeña ermita junto a la cueva para cobijar la sagrada imagen, iniciando una devoción que perdura desde hace más de cinco siglos.
La imagen de la Virgen
Desde el punto de vista artístico, bajo los añadidos posteriores (vestidos, corona, manos postizas), la imagen original es una talla medieval de los siglos XIII-XIV, labrada en madera policromada, de apenas 58 centímetros de altura. En algún momento se le retiraron las manos y el Niño originales para convertirla en imagen de vestir. A principios del siglo XVIII se le añadió cabello postizo. Vestida y con los elementos añadidos, la imagen alcanza los 102 centímetros. La corona una sobrecorona de plata con rayos y centellas, aureola de rayos solares y angelotes a ambos lados.
El Milagro del Obispo de Astorga (1624)
El año 1624 marca el nacimiento del Santuario tal como lo conocemos. El obispo de Astorga, Don Alonso Messía de Tovar, cayó gravemente enfermo mientras realizaba una visita pastoral por la zona, en el pueblo de San Miguel de Vidueira. Desahuciado por los médicos y sin remedio humano, decidió encomendarse a la Virgen de la pequeña capilla de As Ermitas.
Cuenta la tradición que, estando en su aposento, vio aparecer la Santa Imagen sobre su cama. Con su sola presencia, la enfermedad desapareció. Agradecido, el obispo peregrinó hasta la capilla y al contemplar la imagen comprobó que era la misma que se le había aparecido. Al ver lo pequeña y pobre que era la ermita, decidió ese mismo año edificar un Santuario digno de tan milagrosa imagen, ordenando la construcción del monumental templo que hoy contemplamos.
Fases de Construcción
1ª Etapa (1624-1655): El impulso del Obispo Messía de Tovar
Concibió un templo de una sola nave, junto con la residencia del administrador y capellanes, alojamiento para los obispos de Astorga, y un albergue para peregrinos. La primera torre — la Torre del Evangelio — fue terminada en 1679, con cinco cuerpos adornados con esculturas de las virtudes teologales: fe, esperanza, caridad y religión. Los prelados de Astorga presidieron el patronato del santuario durante esta etapa.
2ª Etapa (1655-1710): Fray Nicolás de Madrid
Monje jerónimo y prior del Escorial, donde dirigió las obras del Panteón de los Reyes, fue nombrado obispo de Astorga y se convirtió en fervoroso devoto de la Virgen de las Ermitas. Perito en construcción, a él se debe la capilla Mayor, el retablo con hornacina central para la Virgen, la nave de crucero y un ingenioso pasillo abovedado alrededor de la cabecera, diseñado para que los peregrinos completasen el circuito del templo y, al mismo tiempo, drenar las aguas de lluvia de la montaña.
3ª Etapa (1711-1730): La Gran Transformación
Bajo la administración de Don Domingo José Rodríguez Blanco, el Santuario alcanzó su forma actual en una intensa campaña constructiva:
- Ampliación del templo de una a tres naves
- Fachada monumental (1713-1726) por el maestro Juan Martínez Pita
- Construcción de la segunda torre (terminada en 1714), emparejando la existente
- Corredor de balaustres uniendo ambas torres
- Ensanche del camarín de la Virgen
- Creación del coro alto y órgano
- Nueva sacristía más amplia
- Ampliación del atrio con lonja porticada a modo de belvedere panorámico
- Construcción del Vía Crucis (1731) con 14 capillas y 62 esculturas
- Pinturas del techo (1728-1730) por Francisco Couselo del Villar
El Seminario Menor (1863-1964)
As Ermitas desempeñó durante un siglo una importante función educativa. En 1863 se estableció una Preceptoría como institución del Seminario de Astorga, donde se impartían latín y filosofía. En el curso 1944-45, el obispo Mérida Pérez la elevó a Seminario Menor, con su primer rector Felipe Álvarez Álvarez.
A lo largo de su existencia, bajo tres rectores (Felipe Álvarez, Gonzalo Fernández y José García), el Seminario formó a 1.484 alumnos que cursaban los cuatro primeros años de Latín y Humanidades antes de proseguir en Astorga. Quienes pasaron por sus aulas recuerdan una disciplina espartana y un riguroso nivel académico. El Seminario cerró sus puertas al terminar el curso 1963-64.
La Tragedia de 1909
El 22 de diciembre de 1909, fuertes lluvias provocaron un devastador desprendimiento de ladera en la parte trasera del santuario. El alud destruyó la quinta capilla del Vía Crucis junto con todas sus esculturas (que nunca fueron recuperadas), 27 casas y un cruceiro, causando la muerte de 36 personas. La capilla fue reconstruida posteriormente pero permanece vacía, como silencioso testimonio de la tragedia.
Protección patrimonial y restauraciones
El Santuario fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Xunta de Galicia en mayo de 2006. Desde entonces, la inversión acumulada en restauración supera los 850.000 euros, incluyendo la reparación de cubiertas, consolidación de muros, restauración de la bóveda de la Torre del Evangelio y la recuperación integral de la fachada histórica completada en 2024.
En 2025, un convenio entre Iberdrola y la Diócesis de Astorga permitió instalar nueva iluminación sostenible en el interior del templo, mejorando la apreciación de sus elementos artísticos. Ese mismo año, As Ermitas fue designado templo jubilar por la Diócesis de Astorga para el Año Santo 2025.
