Esquela funeraria: qué es y claves para redactarla bien

Esquela funeraria: qué es y claves para redactarla bien

La muerte de un ser querido te coloca ante una necesidad incómoda: comunicarlo. A familiares, amigos, conocidos. Durante siglos, la esquela ha sido el cauce tradicional para ese aviso. Un formato que busca respeto, sobriedad, información precisa. Pero vamos al grano: ¿qué es exactamente una esquela y cómo se redacta hoy sin meter la pata? Aquí desgranamos su significado, sus partes imprescindibles y algunos consejos prácticos para que no te equivoques.

¿Qué es una esquela?

Un anuncio público de fallecimiento. Se publica en prensa escrita, en tablones de anuncios parroquiales o, cada vez más, en plataformas digitales. Su función es doble: informar de la muerte y detallar los actos funerarios (velatorio, misa, entierro o cremación). Va firmada por los familiares más cercanos. A veces también aparecen amigos, compañeros de trabajo o instituciones. No tiene más misterio.

Origen y significado

La palabra esquela viene del latín schedula: «hoja pequeña» o «papel». Ya en la Edad Media se usaban esquelas manuscritas para notificar defunciones en comunidades pequeñas. Cuando la prensa se popularizó en el siglo XIX, la esquela se estandarizó como ese recuadro negro o con orla oscura que todos reconocemos. Símbolo del luto. Hoy el diseño se mantiene, aunque también circulan versiones digitales por correo electrónico o redes sociales. La cosa es que el formato ha cambiado, pero la necesidad sigue siendo la misma.

Elementos esenciales de una esquela

Una esquela bien redactada necesita una serie de datos clave. Su estructura suele seguir un orden lógico, aunque no es una camisa de fuerza:

  1. Nombre completo del fallecido – A veces se añade un apodo o nombre religioso si lo hubiera.
  2. Edad – Opcional pero frecuente, sobre todo en personas mayores.
  3. Fecha y lugar del fallecimiento – Ciudad y día exacto. A veces también la hora.
  4. Exequias – Hora y lugar del velatorio, misa funeral, entierro o cremación.
  5. Familia que comunica – Cónyuge, hijos, padres, hermanos… Se suele mencionar primero al viudo o viuda.
  6. Agradecimientos – Fórmula de gratitud a quienes acompañaron o enviaron condolencias.
  7. Oración – Frase religiosa como “Descanse en paz” o alguna invocación.

Datos del fallecido

El nombre debe aparecer completo, sin abreviaturas. Si la persona era conocida por un sobrenombre, se puede añadir entre paréntesis. También se incluye la edad (años cumplidos) y, en ocasiones, el lugar de nacimiento o residencia. Por ejemplo: “Don Juan García López (Pepito), de 78 años, natural de Ourense y vecino de Verín”. Son detalles que ayudan a identificarle.

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Fechas y lugar del funeral

Esto es clave. Hay que indicar el día, la hora y el lugar exacto del velatorio (tanatorio, domicilio) y de los actos religiosos (iglesia, cementerio). Si hay misa de cuerpo presente o funeral de réquiem posterior, también se detalla. La claridad aquí evita confusiones y desplazamientos innecesarios. Créeme, he visto a gente yendo al sitio equivocado.

Familia y agradecimientos

La familia se enumera en orden de parentesco: cónyuge, hijos, nietos, hermanos… Si hay muchos, se agrupan con fórmulas como “hijos e hijas políticos”. Los agradecimientos suelen ser genéricos: “agradecen las muestras de cariño” o “a cuantos se unieron en oración”. Algunas esquelas incluyen una mención especial a los médicos o al personal sanitario que asistió al fallecido. Personalmente, creo que es un bonito gesto.

Consejo práctico: Si el fallecido pertenecía a una cofradía, hermandad o asociación, se puede indicar su cargo o pertenencia. Esto ayuda a que compañeros de esa entidad conozcan la noticia. No es obligatorio, pero suma.

Cómo redactar una esquela correctamente

Redactar una esquela es un acto de comunicación en un momento de duelo. El tono debe ser respetuoso, sobrio y claro. No hay que liarla. Aquí van algunas pautas.

Tono y lenguaje

Usa un lenguaje formal pero cálido. Evita excesos sentimentales o frases muy poéticas. Lo importante es la información. La esquela no es una biografía, sino un aviso. Mantén un estilo directo. Por ejemplo: “Ha fallecido cristianamente” (en ámbitos católicos) o simplemente “Ha fallecido”. No hace falta más.

Ejemplo de estructura

  • Primera línea: “El Señor Don José Martínez González”
  • Segunda línea: “Falleció en Ourense el día 15 de marzo de 2025, a los 82 años”
  • Tercera línea: “Habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad” (opcional)
  • Cuarta línea: “Su esposa, María Pérez; hijos, Javier y Ana; nietos, Lucía y Pablo; hermanos, sobrinos y demás familia”
  • Quinta línea: “Comunican que el velatorio tendrá lugar en el Tanatorio San Lázaro (sala 3) el día 16 de marzo, de 17:00 a 21:00 h”
  • Sexta línea: “La misa funeral se celebrará en la Iglesia de San Francisco el día 17 de marzo a las 12:00 h”
  • Séptima línea: “Agradecen de antemano las muestras de cariño y ruegan una oración por su alma”
  • Octava línea: “Descanse en paz” o “Q.E.P.D.”

Así, sencillo. Sin florituras.

Errores comunes al redactar esquelas

He visto algunos fallos repetirse una y otra vez. Aquí van los más frecuentes para que los evites:

  • Olvidar datos esenciales: Como la hora del entierro o la dirección del tanatorio. Parece básico, pero pasa.
  • No incluir la fecha de la misa: A veces se publica solo el día del velatorio y la misa se anuncia después. Genera dudas y llamadas de última hora.
  • Usar abreviaturas confusas: Por ejemplo, “D.E.P.” en lugar de “Descanse en paz” si el lector no las conoce. No todo el mundo sabe lo que significan.
  • No indicar el lugar exacto: “Tanatorio municipal” sin especificar sala o dirección. Hay gente que acaba perdida.
  • Omisión del nombre de la familia: Si solo se pone “la familia” sin nombres, resulta impersonal. Como un anuncio genérico.
  • Errores ortográficos o de fechas: Comprobar dos veces el día y la hora. Un error aquí puede causar problemas serios.

Pregunta frecuente: ¿Se puede incluir una fotografía del fallecido en la esquela?

En esquelas de prensa impresa no suele ser habitual por cuestión de espacio y coste. En esquelas digitales (por ejemplo, en webs de tanatorios) sí es posible añadir una foto, siempre con respeto. Pero no te obsesiones con ello.

Conclusión

La esquela sigue siendo un vehículo esencial para comunicar un fallecimiento. Sobre todo en ámbitos donde la comunidad local o religiosa tiene peso. Redactarla bien es un acto de cuidado hacia los demás. Merecen recibir la información completa y con claridad en un momento delicado. Incluye todos los datos prácticos (fechas, lugares, familiares) y mantén un tono sereno. Si tienes dudas, pide ayuda a la funeraria o a la parroquia. Ellos conocen las fórmulas habituales. Al final, una esquela bien hecha honra la memoria del difunto y facilita la despedida de quienes lo apreciaban. No es poca cosa.

Si resides en el sur de Ourense y deseas más orientación sobre cómo redactar esquelas para familiares vinculados al Santuario de As Ermitas u otras parroquias de la zona, puedes contactar con la oficina parroquial o con las funerarias locales. Suelen ofrecer plantillas adaptadas a la tradición gallega. La cultura del respeto y el recuerdo perdura en estos pequeños gestos. Y quizá eso sea lo que realmente importa.

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