Arquitectura

Arquitectura del Santuario

Una joya del barroco gallego excavada en la roca viva de la montaña


Un templo entre la roca y el cielo

Lo que hace verdaderamente excepcional al Santuario de As Ermitas no es solo su riqueza artística, sino el desafío constructivo que supuso edificarlo. Literalmente encaramado a la ladera de una montaña, en el estrecho valle que forma el río Bibei, su construcción requirió excavar la roca viva para crear espacio para las naves laterales y asegurar el terreno en la zona de deslizamiento. Todo un ejercicio de pericia constructiva que asombra aún hoy a arquitectos e ingenieros.

La Fachada Monumental (1713-1726)

La fachada es considerada uno de los mejores ejemplos del barroco gallego. Fue edificada entre 1713 y 1726 por el maestro arquitecto Juan Martínez Pita. Dos torres imponentes de cinco cuerpos flanquean una suntuosa calle central de tres cuerpos. Cada tramo de las torres presenta un diseño diferente al anterior, creando un juego visual ascendente de gran elegancia.

La portada está ricamente decorada con columnas salomónicas ornamentadas con motivos de vid y elementos vegetales barrocos. En lo alto de la calle central preside una imagen policromada de la Virgen, rodeada de escudos nobiliarios y heráldica. El conjunto remata con el corredor de balaustres que une ambas torres, creando una galería panorámica sobre el cañón.

La Torre del Evangelio (derecha) fue terminada en 1679 y muestra esculturas de las virtudes teologales: fe, esperanza, caridad y religión. La segunda torre fue completada en 1714, replicando la primera para darle simetría al conjunto. La restauración integral de la fachada se completó en octubre de 2024, devolviéndole todo su esplendor.

Interior: tres naves y planta de cruz latina

El interior se organiza en tres naves separadas por pilares y arcos de medio punto, resultado de la ampliación llevada a cabo por el administrador Rodríguez Blanco a principios del XVIII. La nave transversal convierte la planta en cruz latina. Dado que parte del edificio fue excavado en la montaña, un pasillo abovedado rodea la cabecera, cumpliendo la doble función de permitir a los peregrinos completar el circuito del templo y drenar las aguas de lluvia que bajan de la ladera.

Las Pinturas de Couselo del Villar (1728-1737)

La cubierta de madera de la nave central está decorada con un magnífico ciclo pictórico dedicado a la Virgen, obra del artista compostelano Francisco Couselo del Villar, realizadas entre 1728 y 1730. Inspiradas en el libro «Flores de Miraflores» del fraile Nicolás de la Iglesia, las pinturas representan escenas marianas acompañadas de intrigantes inscripciones y versos devotos.

El mismo artista firmó y fechó en 1737 un cuadro representando a la Virgen del Socorro, confirmando su larga vinculación con el santuario. Este conjunto pictórico constituye uno de los ciclos marianos más completos del barroco gallego.

El Retablo Mayor y el Camarín

El retablo mayor presenta una rica decoración barroca con esculturas que representan escenas de la Pasión de Cristo. Destaca un retablo dedicado a la Dormición de la Virgen, temática poco habitual en la iconografía gallega. La hornacina central, diseñada por fray Nicolás de Madrid en el siglo XVII, alberga la venerada imagen de la Virgen.

El camarín de la Virgen, ampliado durante la gran reforma del XVIII, es accesible para los fieles y conserva la tradición devocional de los santuarios marianos barrocos. La plata del altar mayor — frontal, candelabros y objetos litúrgicos — fue donada por peregrinos y devotos a lo largo de los siglos.

El Atrio y la Lonja Porticada

El acceso al templo se realiza a través de un atrio con lonja porticada que funciona como mirador natural — un belvedere — sobre el cañón del río Bibei. El pavimento está realizado con cantos rodados del río, un detalle singular que conecta simbólicamente el santuario con el paisaje que lo rodea. Un cruceiro barroco preside la plaza central del atrio.

El conjunto exterior incluye también la Casa de Administración y el antiguo hospicio para peregrinos, edificios que hablan de la importancia que tuvo As Ermitas como centro de peregrinación durante los siglos XVIII y XIX.

El Órgano Histórico

El templo conserva un órgano histórico instalado durante la gran reforma del siglo XVIII, cuando se creó el coro alto. Este instrumento, contemporáneo de los grandes órganos barrocos gallegos, acompañó las celebraciones litúrgicas durante más de dos siglos.

Iluminación del siglo XXI

En febrero de 2025, gracias a un convenio entre la Fundación Iberdrola España y la Diócesis de Astorga, se instaló nueva iluminación ornamental sostenible en el interior del santuario, permitiendo apreciar por primera vez en condiciones óptimas las pinturas del techo, los retablos y los detalles arquitectónicos del templo.

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