
Hay tesoros en Ourense que parecen esquivarse del radar turístico. Es el caso del Monasterio de As Ermitas. No es solo un lugar más de peregrinación; es una cita a sangrar con la historia y el paisaje más brutal de la comarca de Terra de Trives. Si tu plan para el fin de semana es huir del ruido y sentir que has viajado en el tiempo, este es tu sitio.
Un balcón sobre el cañón del río Bibei
Lo que te deja mudo al llegar no es la piedra. Es el escenario. El santuario se alza sobre uno de los cañones más agrestes de Galicia, tallado por el río Bibei. Desde ahí arriba la vista se pierde. Bosques espesos y aguas claras serpentean por el fondo mientras tú te quedas ahí, arriba. No es casualidad que los monjes eligieran este punto. Buscaban soledad. Y, para ser sinceros, la soledad aquí se palpa; cuelga en el aire.
El entorno que envuelve al Monasterio de As Ermitas pide silencio. Lo poco que se oye es el murmullo del agua o algún ave. Es una atmósfera de paz cuesta arriba de encontrar en la rutina. Aquí puedes desconectar de verdad y, quién sabe, reconectar con esa Galicia más salvaje que a veces olvidamos.
La historia del Santuario de As Ermitas
El origen del conjunto se pierde un poco en la bruma del tiempo, aunque lo que vemos hoy es fruto de siglos de transformaciones. Se baraja la posibilidad de que aquí hubiera un asentamiento religioso en época romana o visigoda, vinculado al viejo convento de San Vicente del Pinar. Pero fue en la Edad Moderna cuando el lugar cobró verdadera importancia.
Al principio era un eremitorio benedictino. Luego, en el siglo XVII, pasó a manos de los Jesuitas. Bajo su mandato, el santuario se convirtió en un centro de formación serio. Proyectaron un complejo enorme: iglesia, convento, huertos. Incluso montaron una central hidroeléctrica rudimentaria para abastecerse. Para la época, aquello era pura ingeniería avanzada.
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Ver planes de email →Llegó la expulsión de los jesuitas en el XVIII y el monasterio entró en barbebo. Hubo abandono, saqueos durante la Desamortización. Por suerte, su valor patrimonial salvó el mueble con la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). Gracias a eso hoy podemos seguir admirando su esplendor.
El esplendor del Barroco gallego
La joya de la corona es, sin duda, la iglesia. Un ejemplo brutal del barroco gallego. La fachada, labrada en piedra de la zona, es una muestra de maestría escultórica. Una portada llena de figuras de santos y motes heráldicos que cuentan la historia de la orden y su devoción a la Virgen. Las torres gemelas flanquean el templo, ganando en verticalidad lo que el valle pierde en horizontalidad.
Adentro te recibe un ambiente sobrio, muy jesuita. Destacan los retablos, donde el dorado barroco se encuentra con la seriedad de las líneas arquitectónicas. Cada rincón del templo respira una sacralidad que los sacerdotes diocesanos se encargan de mantener viva. Las restauraciones de las últimas décadas han recuperado la policromía original de muchas piezas; ahora se ven casi como el día que las pintaron.
Naturaleza y rutas de senderismo
No vengas a As Ermitas si no piensas calzarte las botas y salir a caminar. La zona es un paraíso para quien gusta de andar. Aquí tienes opciones para todos los gustos:
- Camino de As Ermitas: Un sendero histórico que une el santuario con el pueblo de Ribas de Sil o con la parroquia de Chandrexa de Queixa. Está señalizado y es fácil; perfecto para ir en familia.
- Ruta del Cañón del Bibei: Si buscas aventura, hay senderos que bajan hacia la ribera del río. Ahí abajo sientes la fuerza de la naturaleza de otra manera y descubres antiguos molinos.
- Mirador de Cabeza de Boi: Muy cerca de aquí. Ofrece una de las vistas más panorámicas de la comarca. Si tienes cámara, este es tu punto.
La flora y fauna te acompañan en todo el trayecto. Robles, castaños, helechos. El paisaje se viste de verde todo el año, pero en otoño cambia a ocres y rojizos. Espectáculo puro.
Datos prácticos para tu visita
Para que no te pilles desprevenido en este enclave mágico, aquí tienes lo esencial:
Cómo llegar
Lo mejor es ir en coche privado; te da libertad. Desde Ourense ciudad coge la OU-536 hacia Pobra de Trives y luego tómate la desviación de la carretera local OU-0904. Ojo con el último tramo: es una carretera estrecha que serpentea por la montaña. Conduce con precaución, especialmente si hay niebla o lluvia. La orografía aquí no perdona.
Consejo de experto: Si vas en coche, lleva ropa abrigada aunque sea verano. La altitud y la cercanía al río hacen que las temperaturas bajen en cuanto se pone el sol.
Horarios de visita
- Iglesia y Santuario: Suelen abrir de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00. Mejor verifica si hay festivos.
- Albergue de peregrinos: Tienen alojamiento básico si reservas antes. Ideal para los que van por el Camino de Invierno o para turistas que quieren dormir sin ruidos.
Otros lugares de interés cercanos
- Manantial de Burgas (Ourense): Las famosas aguas termales de la ciudad.
- Aldea de Espanca: Muy cerca de As Ermitas, es un ejemplo claro de la arquitectura rural tradicional gallega.
- Santuario de Nuestra Señora de las Ermitas (Albacete): Ojo, no confundir. Comarten advocación, pero el santuario ourensano es un mundo aparte en su contexto geográfico.
Preguntas Frecuentes
¿Es necesario pagar entrada?
No, la visita a la iglesia y al exterior es gratis. Se agradecen las donaciones para el mantenimiento, claro.
¿Se puede ir con niños?
Sí, es un entorno seguro y educativo. Eso sí, hay que vigilarlos cerca de los bordes del cañón.
Conclusión
El Monasterio de As Ermitas es mucho más que un monumento; es una experiencia que mezcla el arte, la fe y la naturaleza a partes iguales. Busques lo que busques —un refugio espiritual, una lección de historia barroca o simplemente un paisaje que te deje sin aliento— este rincón de Ourense te espera. Prepara la maleta, la cámara, y déjate sorprender. El sur de Galicia rara vez decepciona.
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