
De todas las escapadas que se pueden hacer desde Ourense, pocas dan tanto rendimiento como As Ermitas. Son unos 40 kilómetros los que separan la capital de este santuario barroco colgado sobre el cañón del Bibei, ya en tierras de Viana do Bolo. El monasterio está excavado en la roca granítica, rodeado de castaños, robledales y riscos que caen casi a pico. Patrimonio, historia y paisaje, todo en el mismo sitio. Aquí va una guía con las rutas posibles, los miradores que no conviene saltarse y algún consejo práctico para planificar el día sin agobios.
Dónde está As Ermitas y por qué merece la visita desde Ourense
El Santuario de As Ermitas pertenece al municipio de Viana do Bolo, en el sur de la provincia de Ourense, a un paso de la frontera con Portugal y con Zamora. Y la ubicación, la verdad, no tiene desperdicio: el conjunto se asoma al cañón que el Bibei ha ido tallando durante milenios en la montaña ourensana, un desfiladero de paredes casi verticales que en algunos tramos superan los 400 metros de profundidad.
La historia del lugar es antigua. Muy antigua, si hacemos caso a la leyenda, que habla de cuevas-ermita excavadas por monjes anacoretas ya en época visigoda. El conjunto actual es barroco y se articula en torno a una iglesia con varias construcciones adosadas a la peña: escaleras, balcones, miradores que parecen flotar sobre el vacío. Desde la balconada, la panorámica sobre el Bibei está, sencillamente, entre las mejores de Galicia. Sin adornos.
¿Merece la pena el desplazamiento desde Ourense? Creo que sí, y por una razón simple: en una sola mañana se combinan tres cosas difíciles de igualar. Un monumento singular del barroco gallego. Un paisaje de montaña mediterránea con castaños centenarios donde caminar. Y carreteras históricas que siguen en parte el trazado de viejas vías romanas. Además, la zona sirve de puerta a la Ruta da Prata hacia Galicia, y si quieres alargar la jornada, el corazón de O Courel y A Limia quedan a tiro.
Consejo: reserva como mínimo media jornada. Entre el trayecto, el santuario y los miradores cercanos, las prisas son tu peor aliada en estas montañas.
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Ver planes de hosting →Ruta principal: cómo visitar As Ermitas desde Ourense por la OU-622
La opción más cómoda en coche es tomar la OU-622 en dirección a Viana do Bolo. La carretera sube desde la vega del Miño hacia las tierras altas del sur ourensano, con tramos de pendiente pronunciada y curvas cerradas. Se conduce bien, pero sin distracciones.
El recorrido, a grandes rasgos, sería este:
- Salida desde Ourense: toma la OU-622 siguiendo la señalización hacia Viana do Bolo. El desvío aparece pronto si sales por el sur de la ciudad.
- Travesía por la montaña: unos 40-45 kilómetros por terreno montañoso. La mayor parte tiene buen firme, aunque conviene respetar los límites y anticiparse a las curvas.
- Llegada a Viana do Bolo: la villa, con su castillo y su casco histórico, aguenta bien una parada breve antes del tramo final.
- Última etapa: desde Viana, carretera local hasta el santuario. Son pocos kilómetros, pero ya se intuyen las vistas sobre el cañón del Bibei.
En total, entre 50 y 60 minutos en condiciones normales. Eso sí, en invierno la nieve o el hielo pueden alargar el trayecto más de lo que uno quisiera. Aparcar junto al santuario es sencillo fuera de temporada alta: hay una explanada a pocos metros de la entrada.
Importante: en los meses invernales consulta el estado de las carreteras ourensanas antes de salir. La zona supera los 1.000 metros en los puntos altos y las placas de hielo matinales son frecuentes.
La alternativa histórica: la carretera do Bibei y sus miradores
Si el tiempo acompaña, la variante más evocadora es acercarse por la carretera que bordea el propio cañón del Bibei. Va siguiendo, en parte, el corredor de la antigua vía romana XVIII o Vía Nova, que unía Bracara Augusta (la actual Braga) con Asturica Augusta (Astorga). Con este itinerario, el viaje deja de ser un medio para llegar y pasa a formar parte de la experiencia.
Algunos puntos del trayecto que valen una parada:
- El puente romano de Bibei, en Troncoso (A Pobra de Trives): una joya de la ingeniería romana que sigue en pie sobre el río. En su origen superaba los 300 metros de longitud.
- Los miradores del cañón: varios puntos habilitados permiten detenerse y contemplar las paredes del desfiladero y el curso plateado del Bibei desde las alturas.
- Aldeas de arquitectura tradicional: núcleos como Troncoso o las aldeas de montaña de Viana do Bolo conservan construcciones de piedra, hórreos y hornos que retratan la vida rural del interior gallego.
Mi recomendación para esta variante: salir temprano de Ourense, parar sin prisa en cada mirador y llegar al santuario a media mañana, cuando la luz entra en el fondo del cañón y las fotos salen solas. Y si puedes, regresa por la OU-622. Así conoces las dos caras del paisaje: la íntima, la del río, y la panorámica de la montaña.
Qué ver en el Santuario de As Ermitas: patrimonio barroco y naturaleza
Quien sube a As Ermitas desde Ourense acaba descubriendo que esto no es una simple parada fotográfica. Es un conjunto barroco del siglo XVIII incrustado en la roca, donde arquitectura y paisaje se necesitan mutuamente. Lo primero que llama la atención es justamente eso: la forma en que las construcciones se han adaptado al borde del cañón del Bibei, como si formaran parte del propio acantilado.
Dentro, lo que no te puedes perder es la iglesia con su retablo barroco dorado, la escalera imperial que salva el desnivel entre las plataformas y, sobre todo, el famoso balcón sobre el vacío. Un mirador natural desde el que el río queda decenas de metros más abajo. Asómate al punto conocido como o balcón de Galicia. En días claros, esa perspectiva vertiginosa sobre el cañón no tiene comparación en la comunidad. Verás. Da un poco de vértigo, y eso es parte del encanto.
Los alrededores tampoco se quedan cortos:
- Los caminos empedrados que enlazan las ermitas menores repartidas por la ladera. Un paseo de veinte minutos, con vistas continuas.
- La senda del fondo del cañón, que descende hacia el Bibei para ver los canchones de granito y, con suerte, alguna rapaz sobrevolando las paredes verticales.
- El puente romano de Vilar de Santos y los restos de la vía nova que unía Braga con Astorga, a pocos kilómetros en coche.
- Las fuentes y hornacinas devocionales que jalonan el recinto. Ahí se nota la huella de siglos de peregrinación popular.
Lleva cámara con gran angular para captar la amplitud del cañón, y calzado cómodo. El acceso principal está asfaltado, sí, pero los senderos interiores tienen tramos de tierra y escalones de piedra.
Consejos prácticos: horarios, épocas del año y rutas cercanas
El santuario abre todos los días del año y pasear por el recinto exterior es libre y gratuito. En verano suele haber horario ampliado y algún servicio de atención al visitante; en invierno, en cambio, conviene consultar los horarios del interior de la iglesia, porque se reducen. ¿Vas en coche? La subida final se hace por una carretera local estrecha pero en buen estado, con aparcamiento junto al conjunto.
¿Y la mejor época? Depende de lo que busques:
- Primavera: el Bibei baja con fuerza y la vegetación está en su mejor momento.
- Verano: días largos, cielos despejados… aunque más gente a media mañana.
- Otoño: los castaños y robledales se tiñen de ocres. Un espectáculo para quien lleva cámara.
- Invierno: puede haber nieve en los puntos altos y una atmósfera sobria, silenciosa.
Para completar el día tienes varias opciones: el mirador de Cepedelo, el tramo del cañón en Vilouxe, una visita a la villa termal de Ourense al regreso o, si te apetece rodar más kilómetros, el monasterio de Santa María de Oseira. Todas encajan bien en una excursión de fin de semana con base en la ciudad.
Consejo final: llena el depósito antes de salir desde Ourense y lleva agua y algo de abrigo. En el cañón la temperatura puede cambiar de golpe, y por las inmediaciones del santuario no hay muchos servicios.
Conclusión: una escapada imprescindible por el sur de Ourense
Visitar As Ermitas desde Ourense es una de esas experiencias que condensan lo mejor de la Galicia interior: patrimonio barroco embebido en un paisaje dramático, historia que arranca en tiempos de los romanos y esa sensación de aislamiento que cuesta encontrar a menos de una hora de una capital de provincia. Por cercanía, la excursión está al alcance de cualquier viajero, ya sea en una mañana exprés o en una jornada completa combinando miradores, senderos y los encantos de la comarca de Viana y la Terra de Caldelas.
Suma a esto la gastronomía de la zona, esa cocina de montaña y los vinos de la Ribeira Sacra y Valdeorras a una corta vuelta en coche, y tienes una escapada redonda. Si estás planificando tu ruta por el sur ourensano, no dejes fuera este santuario: el cañón del Bibei y sus ermitas colgadas sobre el vacío te esperan con la luz de la mañana y el silencio de la montaña gallega.
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