Escalera de piedra de As Ermitas: accesos históricos

Escalera de piedra de As Ermitas: accesos históricos

La escalera de piedra de As Ermitas: un acceso esculpido en la roca

Llegar al Santuario de As Ermitas nunca fue cosa fácil. Y quizá ahí esté buena parte de su atractivo. La escalera de piedra de As Ermitas es, probablemente, el elemento más singular de este viejo monasterio del sur de la provincia de Ourense, en Galicia. Tallada para salvar el desnivel del cañón del río Bibei —un desfiladero de esos que quitan el aliento—, la escalera no es solo una vía de acceso: es la prueba de cómo la mano del hombre ha ido dialogando durante siglos con un paisaje de orografía casi imposible.

Quien empieza a subir por sus escalones desgastados siente, más o menos de inmediato, que está pisando el mismo camino que ermitaños, monjes y devotos recorrieron cientos de años antes. Cada peldaño guarda algo: fe, esfuerzo, adaptation a un paraje de un valor enorme.

Historia de los accesos al monasterio

El origen de As Ermitas se remonta a la Edad Media, cuando ermitaños y anacoretas empezaron a refugiarse en las cavidades naturales de las paredes graníticas del cañón del Bibei. A aquellos primeros moradores no les hacía falta gran cosa: unos senderos de cabras, veredas casi invisibles entre la vegetación. Les bastaba.

El tiempo hizo lo suyo. La devoción a la Virgen arraigó entre la gente de la comarca, y con tanta visita se hizo necesario acondicionar accesos más sólidos. Sobre todo durante el periodo barroco, cuando el santuario vivió su mejor momento, se reformaron los caminos y se levantaron las escaleras y plataformas que hoy permiten llegar al recinto.

Una construcción adaptada al cañón

Lo llamativo de la escalera es que se integra en la propia roca del acantilado. Los constructores aprovecharon las formaciones graníticas que ya estaban ahí: tallaron peldaños donde pudieron y añadian tramos de mampostería donde el desnivel no daba más margen. Es ingeniería tradicional gallega en estado puro, y responde a un principio muy propio de la arquitectura popular: construir con el territorio, no contra él.

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A lo largo del recorrido aparecen miradores y balcones. No son adorno. En un acceso tan accidentado, servían de descanso obligado a los peregrinos que subían al santuario tras jornadas larguísimas de camino. Eso sí, de paso regalan unas vistas que se pierden sobre el Bibei y los farallones desnudos de granito.

El camino del peregrino: cómo se accedía antaño

Hace relativamente pocas décadas, subir al santuario solo era posible a pie. Los vecinos de las aldeas de la comarca de Viana del Bollo y de A Veiga hacían la subida caminando, a menudo descalzos como penitencia, en las romerías más señaladas, como la de Nuestra Señora de las Ermitas en septiembre.

El recorrido tradicional partía de las inmediaciones de la carretera que bordea el cañón y bajaba entre castaños y robledales antes de encarar la subida final por la escalera. Los mayores de la zona todavía recuerdan el trajín de carros, andas y romeros de aquellos días de fiesta.

  • Senderos de origen medieval: muchos tramos siguen el trazado de antiguas veredas de pastores.
  • Escalones tallados en el granito: el material se extraía del propio entorno, lo que minimizaba el impacto visual.
  • Cruceros y marcas religiosas: pequeños hitos de devoción jalonaban el camino. Aún puede descubrirse alguno.

Cómo llegar hoy al Santuario de As Ermitas

Las cosas han cambiado mucho. El santuario está a unos 20 kilómetros de A Veiga y a unos 45 minutos en coche desde Ourense capital. La carretera OU-622 recorre el borde del cañón (vistas espectaculares, aviso para conductores distraídos) y en las cercanías del recinto hay un aparcamiento desde donde se llega andando en un paseo corto.

Consejo práctico: aunque hoy se llega cómodamente en coche, no dejes de buscar los antiguos tramos de escalera y los miradores colgados sobre el Bibei. Son el recuerdo vivo del acceso histórico y ofrecen las mejores panorámicas del cañón.

Datos prácticos de visita

  • Ubicación: parroquia de As Ermitas, concello de A Veiga, sur de Ourense.
  • Acceso en coche: carretera OU-622, con aparcamiento en las proximidades.
  • Visita al santuario: abierto todo el año; los fines de semana y en verano suelen organizarse celebraciones religiosas y atención al visitante.
  • Mejor época: primavera y otoño, cuando los castaños y robles del entorno lucen sus colores más vistosos.
  • Calzado recomendado: zapatillas o botas de montaña si quieres recorrer las escaleras históricas y los senderos cercanos.

Rutas de senderismo en el cañón del Bibei

¿Te gusta caminar? Estás en el sitio adecuado. Desde As Ermitas parten (o pueden enlazarse) varios itinerarios que permiten conocer el cañón a fondo:

  1. El paseo de los miradores: recorrido corto y acondicionado que conecta los balcones naturales sobre el río. Ideal para todas las edades.
  2. Descenso al Bibei: para caminantes con experiencia, hay sendas que bajan hasta el cauce del río, donde el contacto con el agua y las paredes verticales del cañón sobrecogen de verdad.
  3. Ruta del castañar: en otoño, los castañares de alrededor ofrecen un espectáculo cromático único. Y castañas, si vas con tiempo.
  4. Enlace con A Veiga: rutas más largas que conectan la zona con la villa de A Veiga y su patrimonio histórico.
No olvides: llevar agua, protegerte del sol en verano y consultar el estado de los senderos tras lluvias intensas, ya que algunos tramos de piedra pueden quedar resbaladizos.

Un patrimonio que une fe, piedra y paisaje

La escalera y los accesos históricos de As Ermitas recuerdan algo que a veces se olvida: el patrimonio religioso no se limita a los retablos barrocos o a las imágenes veneradas dentro del templo. También lo forma el camino que conduce hasta la puerta, el esfuerzo de subir, la contemplación del paisaje durante el ascenso. Aquí el trayecto y el destino son, sencillamente, inseparables.

Visitar As Ermitas es, al cabo, hacer un doble viaje. Uno físico, escalón a escalón, por una escalera de piedra que desafía el abismo. Y otro hacia las raíces más hondas de la Galicia rural y creyente.

Preguntas frecuentes

¿Es difícil el acceso al santuario?
No. Hoy se accede cómodamente en coche hasta las inmediaciones del recinto, aunque se conservan tramos de escalera histórica para quien quiera revivir el acceso tradicional.

¿Hay que pagar entrada?
No, la visita al santuario y su entorno es libre, aunque se agradecen las aportaciones para el mantenimiento del recinto.

Para terminar

La escalera de piedra de As Ermitas es mucho más que el acceso a un monasterio: es un símbolo de la relación centenaria entre el ser humano y un paisaje tan bello como exigente. Subir por sus peldaños, mirar el cañón del Bibei desde sus miradores y llegar por fin al santuario barroco combina historia, espiritualidad y naturaleza en su estado más puro. Si viajas por el sur de Ourense, reserva unas horas para este rincón de Galicia. La recompensa, en vistas y emociones, está más que garantizada.

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