
Las minas de Roucos: un legado industrial en pleno cañón del Bibei
Quien sube al Santuario de As Ermitas, en el cañón del Bibei, suele hacerlo por el barroco y por las vistas. Es lo lógico. Pero muy poca gente sabe que esas mismas montañas guardan otra cosa: las minas de Roucos, un capítulo nada menor del patrimonio industrial de Ourense que hoy se puede recorrer juntando cultura, historia y naturaleza en una sola jornada.
Aquí te contamos qué fueron esas explotaciones, qué queda en pie, cómo llegar desde el santuario y por qué esta mezcla de patrimonio religioso e industrial es de lo más completo que hay en el sur de la provincia.
Historia de las minas de Roucos: wolframio y aventureros en plena posguerra
El auge del wolframio en Galicia
Todo empieza con el wolframio (tungsteno), un mineral estratégico que llegó a cotizar a precios de locura durante las dos guerras mundiales. En Galicia —sobre todo en las comarcas orientales de Ourense, Viana do Bolo, A Gudiña— se abrieron decenas de explotaciones para atender la demanda europea.
Años cuarenta, años cincuenta. Las laderas del Bibei vivieron una auténtica fiebre. Concesiones pequeñas junto a explotaciones mayores, y cientos de vecinos de las aldeas de alrededor —Roucos, Prado, Armada, Gironda— compaginando la huerta de subsistencia con el trabajo en galerías y lavaderos.
Vida dura en la montaña ourensana
Duro, lo que se dice duro. Picos, barrenas y carretillas para sacar casiterita y wolframita de filones estrechos. Las mujeres, además, participaban en el triturado y lavado del mineral a orillas de los arroyos; ese oficio dejó huella en la memoria oral de la comarca. Cuando el precio del wolframio se desplomó y los yacimientos más ricos se agotaron, las minas fueron muriendo poco a poco. Quedó un paisaje industrial singular: bocaminas, escombreras, restos de instalaciones y canalizaciones que hoy son testigos mudos de aquello.
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Los restos visibles de la actividad minera
Paseando entre Roucos y el santuario todavía se distinguen varias cosas:
- Bocaminas y frentes de explotación abiertos en la ladera, algunos con restos de entibados de madera.
- Escombreras y paleteras, los montículos de estériles que delimitan las antiguas concesiones.
- Canalizaciones y balsas de lavado que aprovechaban el agua de los regatos del Bibei para separar el mineral.
- Muros de mampostería de pequeñas edificaciones auxiliares: almacenes, casetas de herramientas, viviendas temporales de los mineros.
Ojo con esto: los restos no están acondicionados para turismo. Conviene ir con cuidado, no entrar en galerías y, si no conoces el terreno, mejor acompañado.
El Santuario de As Ermitas: el complemento perfecto
La visita minera enlaza de manera natural con el monumento más conocido de la zona: el Santuario de As Ermitas, levantado entre los siglos XVII y XVIII sobre la roca vertical del cañón. Sus escalinatas barrocas excavadas en la piedra, las capillas encaramadas y el mirador sobre el Bibei forman uno de los conjuntos más fotografiados de Galicia. Barroco abajo, wolframio arriba. Esa contraposición es lo que hace distinta esta ruta.
Ruta recomendada: de Roucos a As Ermitas
Una buena manera de ver las dos cosas es caminar unos 6-8 kilómetros (2-3 horas con paradas) desde las inmediaciones de Roucos, por pistas forestales y senderos tradicionales de la ladera, hasta el santuario:
- Salida en Roucos: localiza los primeros frentes de explotación y las escombreras dispersas entre el monte bajo.
- Travesía por la ladera: el camino gana altura y regala vistas sucesivas del cañón del Bibei y de los rebollares y castiñeiros de la zona.
- Llegada a As Ermitas: la recompensa final, el santuario, con su mirador colgado sobre el río y su ambiente de recogimiento centenario.
Cómo llegar y datos prácticos
El Santuario de As Ermitas está a unos 15 km de Viana do Bolo, en el sur-este de Ourense, accessible desde la OU-622. De la carretera sale una pista estrecha y con fuertes pendientes (asfaltada en gran parte) que lleva al aparcamiento del santuario.
- Acceso en coche: desde Ourense capital, sobre 1 hora y 15 minutos por la N-120 y la OU-622.
- Horario del santuario: abierto todo el día para visita libre; misas los fines de semana y en las fiestas patronales, sobre todo en agosto y septiembre.
- Senderos: hay itinerarios homologados de la Red Gallega de Sendas, además de tramos del antiguo camino empedrado que subían los peregrinos.
¿Y si sobra tiempo? Viana do Bolo —castillo, museo etnográfico y su famosa fiesta del cabrito— redondea bien un fin de semana.
Conclusión: dos patrimonios, una misma montaña
Las minas de Roucos recuerdan que el patrimonio del Bibei no es solo espiritual y barroco. También es industrial. Y humano, forjado por generaciones de mineros que arrancaron el wolframio de estas peñas. Recorrer sus restos y terminar ante las siluetas de As Ermitas suspendidas sobre el cañón une fe, trabajo e historia en un solo paisaje. Si piensas escaparte al sur de Ourense, reserva una mañana para este itinerario: pocos sitios de Galicia concentran tanta historia en tan pocos kilómetros. Y si vas, cuéntanoslo; en el santuario te recibiremos encantados y te orientaremos sobre rutas, horarios y rincones que no te puedes perder.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden visitar las minas de Roucos por dentro?
No se recomienda: las galerías están abandonadas y sin seguridad. Visita solo los restos exteriores y con precaución.
¿La ruta a As Ermitas es apta para niños?
Sí, si se hace por las pistas principales y con supervisión, aunque hay tramos con pendiente y caídas cerca del cañón.
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